El Prinsjesdag, conocido también como Día del Príncipe, es una de de las fiestas más importantes de los Países Bajos y tiene lugar el tercer martes de septiembre. Ante la atenta mirada de cientos de espectadores que acuden a ver el recorrido desde el Palais Noordeinde al Ridderzaal (salón de los caballeros) de sus monarcas, el rey Guillermo de Holanda pronuncia el tradicional discurso del trono que supone la apertura del Parlamento para el nuevo año.

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Una cita de gran importancia para los Países Bajos a la que no puede faltar la reina Máxima de Holanda ni los príncipes Constantin y Laurentin. Una ocasión en la que la soberana sabe lucirse con estilismos que hacen historia y que este año, sin embargo, ha dado una vuelta de tuerca a su elección sorprendiendo a las cámaras.

Máxima de Holanda
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Lejos de optar por un vestido, Máxima ha escogido para la ocasión un dos piezas con el que resta formalidad a la cita. Deslumbrante como siempre, ha optado por un cuerpo que se asemeja a un jersey en tono rojo anaranjado y con manga francesa que combina con una falda larga y acampanada, todo firmado por su firma de cabecera, Natan.

Adquiriendo todo el protagonismo, la falda presenta un llamativo estampado floral muy favorecedor que ensalza aún más con el color de su parte de arriba. A ella le suma un tocado en forma de turbante que también trae el recuerdo de una boina, de la que sale su larga y rubia melena. Como complementos, guantes a juego y un pequeño bolso de mano.

Constantin y Laurentin de Holanda
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No han faltado a la cita los príncipes Constantin y Laurentin, quien ha lucido un vestido gris oscuro con un estampado floral en dorado y negro firmado por Hardies Couture. Ellos también han atendido el discurso del rey Guillermo, quien se ha centrado en la crisis de la Corona, el cambio climático y la dura situación en Afganistán.

El monarca tampoco ha olvidado el asesinato del periodista Peter R. Vries, recalcando que hay que sumar fuerzas en la lucha contra el crimen organizado.