"Mi padre estaba muy interesado en que algún día siguiera sus pasos. Estaba infinitamente orgulloso de esa idea". Con estas palabras, la reina Margarita de Dinamarca inicia una de sus entrevistas más especiales: la que ha concedido con motivo de los 50 años en el trono que cumplirá el próximo 14 de enero.

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Fue ese mismo día en 1972 cuando su padre, el por entonces rey Federico IX, murió dejando paso a su hija como sucesora al frente de la Corona. Por entonces ella tenía 31 años y ya estaba casada con el príncipe Henrik (fallecido el 13 de febrero de 2018), con quien tuvo a sus dos hijos, de dos y tres años en aquel momento. La soberana ha sido, así, jefa de estado de Dinamarca, las Islas Feroe y Groenlandia durante medio siglo.

Margarita de Dinamarca
Det Danske Kongehus

"Ese es el curso de la vida en una familia como la mía, donde uno sigue a la generación anterior al morir. Pertenece por así decirlo, y en ese momento el deber es mucho mayor que el dolor inmediato de perder a un padre", explica la soberana para el Billed-Bladet. "Siempre he sido muy feliz con el hecho de que mi vida estuviera marcada, ha sido reconfortante de alguna manera saber qué era lo que tenía que hacer".

Una creencia que ha antepuesto a cualquier otra cosa, incluso a su relación, asegurado que hubiera renunciado a Henrik si su noviazgo no hubiera sido aprobado por sus padres. "Habría tenido que decir que simplemente no funcionó porque nunca tuve la intención de renunciar al trono. Mi primer deber siempre ha sido Dinamarca y él lo sabía".

Margarita de Dinamarca
Det Danske Kongehus

Pero los reyes Federico e Ingrid sí confiaron en la elección de su hija. Un amor con el que estuvo casada casi 51 años, y que se convirtió en el mejor apoyo de la soberana durante todo este tiempo. Un matrimonio idílico que tuvo su momento más complicado meses antes de fallecer el príncipe.

"No se sentía bien y tampoco estaba a gusto consigo mismo", asegura la madre de Federico y Joaquín de Dinamarca. "De repente fue todo distinto, como si de un momento a otro estuvieras solo. Él ya estuvo enfermo durante los últimos dos años y no pudimos pasar tanto tiempo juntos como antes. Tuve que acostumbrarme a hacer las cosas sola", declaraba hace unos meses sobre este complicado momento sin poder contener su pena. Una pérdida que a día de hoy sigue sintiendo, a pesar de estar rodeada y amparada por su familia.

[Imágenes: Det Danske Kongehus]