El Gran Premio de Fórmula 1 de Mónaco siempre nos deja las estampas familiares más animadas del príncipe Alberto y los suyos. Sin embargo, este año ha habido una gran ausencia: la de la princesa Charlene. La sudafricana, que no suele faltar a esta cita deportiva, permanece en su tierra natal debido a una infección, tal y como se ha comunicado desde el Principado.

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Las travesuras de Jacques y Gabriella en las carreras junto al príncipe Alberto y Pierre Casiraghi

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Durante los entrenamientos previos y el gran día, Alberto de Mónaco ha estado acompañado en todo momento por sus hijos, los mellizos Jacques y Gabriella, de seis años, quienes tienen cada día más presencia ante los medios de comunicación, por lo que ya se les puede ver muy relajados y cómodos delante de las cámaras.

Fieles a su padre, los principitos no se han perdido las actividades previas a la gran carrera, entre las que se han unido al artista Mark Dickens para crear su propia obra de arte pintando... ¡con neumáticos! Lo hacían el sábado en el museo Terrasses de Fontvieille, donde se expone una colección de vehículos que pertenecieron a Rainiero y posteriormente pasaron a su hijo.

Con protecciones de plástico en manos y pies, el soberano y sus dos hijos pasaron una jornada de lo más divertida pintando con ruedas de coche un lienzo enorme junto al presidente de la FIA, Jean Todt y pilotos como Leclerc, Esteban Ocon y Antonio Giovinazzi.

Alberto, Jacques y Gabriella de Mónaco
Palais Princier de Monaco

El mismo domingo, los tres príncipes acudieron a la gran cita con la Fórmula 1, acompañados en esta ocasión también por Andrea y Pierre Casiraghi, quienes tampoco suelen perderse este evento. Durante la jornada, Jacques a Gabriella volvieron a acaparar todas las miradas, inseparables de su padre pero cada vez más independientes ante las cámaras.

Gabriella de Mónaco
Palais Princier de Monaco

Los pequeños, reconocidos como mini fashion victims, volvieron a poner color al domingo luciendo atuendos acordes a los colores de Mónaco, con una cazadora conjuntada, mascarillas y un vestido rojo en el caso de Gabriella, adornado con una diadema. Jacques optó por pantalón blanco y camiseta y gorra en el mismo color que su hermana.

No faltaron las travesuras, los gestos de ánimo y las sonrisas entre los pequeños. Cómplices y muy cercanos a su padre, Jacques y Gabriella volvieron a corroborar que se han convertido en el centro de atención del Principado, a pesar de la ausencia de su madre.

[Imágenes: Palais Princier de Monaco]