La salud del rey Harald de Noruega es un tema preocupante para sus ciudadanos. Desde hace más de un año, el soberano ha sido ingresado en varias ocasiones por diferentes motivos, y ha sido durante las últimas semanas cuando se ha visto obligado a someterse a una operación de corazón en el hospital Rikshospitalet de Oslo con el objetivo de poder respirar mejor.

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La intervención se realizaba el pasado 9 de octubre y, a pesar de que resultó todo un éxito, el marido de la reina Sonia ha necesitado casi un mes para poder retomar su agenda.

Harald de Noruega

Harald de Noruega retoma su agenda tras la baja que ha necesitado al someterse el pasado mes de octubre a una operación de corazón.

Y lo ha hecho precisamente este viernes 6 de noviembre, para recibir a tres nuevos embajadores en Noruega en una audiencia solemne en el Palacio: la nueva embajadora de Grecia, Anna Korka; el nuevo embajador de los Emiratos Árabes Unidos, Mohamed Hareb Bradha Khalfan Al Mehairbi; y el nuevo embajador de Tailandia, Karntimon Ruksakiati.

Los embajadores vinieron a entregar sus credenciales: la carta de presentación del embajador y la asignación, tal y como se suele hacer en estos casos. Unas horas antes, el rey Harald acudía a la rutinaria audiencia con el ministro de Relaciones Exteriores en la que estuvo acompañado por su mujer, la reina Sonia y por su hijo, el príncipe Haakon.

Harald de Noruega

El soberano de los noruegos ha recibido a tres nuevos embajadores en Noruega en el Palacio de Oslo.

El rey Harald aparecía este viernes con buen aspecto, aunque visiblemente más delgado. Durante su recuperación, has sido su hijo Haakon el que se ha mantenido al frente de la Corona, asistiendo los compromisos de su padre como ya ha hecho en otras ocasiones.

Así, asumiendo su papel como regente y acompañado por la reina Sonia, el heredero presidió, por primera vez en su vida, la apertura del Parlamento, el acto más relevante que la Constitución noruega reserva al soberano. Se trata de una situación excepcional que no ocurría en el país desde hacía tres décadas, concretamente durante la enfermedad que sufrió el rey Olaf en 1990.

[Imágenes: Kongehuset / Terje Pedersen]