Si hay una pareja royal que celebra especialmente el 14 de febrero, esa es la de los Grandes Duques de Luxemburgo. Enrique y María Teresa se dieron el "sí, quiero" este mismo día en 1981, por lo que este domingo han cumplido 40 años de casados.

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Para este aniversario tan especial, el Gran Ducado ha distribuido nuevas fotografías oficiales de la pareja en las que se muestran de lo más cómplices y cariñosos. A pesar de que no ha sido un año fácil para ellos -con motivo del polémico informe Waringo que ponía en jaque el poder de María Teresa en la corte y por el que se han visto obligados a realizar cambios en el Gran Ducado-, su amor lucha contra viento y marea.

Grandes Duques de Luxemburgo

Los Grandes Duques de Luxemburgo celebran 40 años casados con nuevas fotos oficiales.

Pero no todo han sido malas noticias para ellos estos meses. La llegada del principito Charles el pasado mes de mayo, hijo de Guillermo y Stéphanie de Luxemburgo, traía una enorme alegría para la familia. El pequeño se convertía en el quinto nieto de los Grandes Duques Enrique y María Teresa, y zanjaba la larga espera de un nuevo heredero para Luxemburgo.

"Cada 14 de febrero, sus Altezas Reales el Gran Duque y la Gran Duquesa celebran el aniversario de su unión de amor. Desde que contrajeron matrimonio, sus Altezas Reales han compartido con su familia y con todos vosotros su vida en común, llena de momentos de felicidad, complicidad y generosidad", se ha publicado desde la cuenta oficial de la Corte Gran Ducal junto a las fotos, firmadas por la fotógrafa Sophie Margue.

Enrique y María Teresa de Luxemburgo

Enrique y María Teresa de Luxemburgo se muestran de lo más cariñosos en sus bodas de esmeralda.

"En este domingo de San Valentín, la pareja gran ducal desea agradecer a todos por hacer que estos años hayan sido memorables y maravillosos. Es la ocasión para que el Gran Duque y la Gran Duquesa muestran nuevos retratos realizados con motivo de sus bodas de esmeralda", finaliza el texto.

Unas imágenes en las que la pareja posa muy conjuntada, ambos con trajes oscuros, al que María Teresa añade unos volantes de encaje con los que aporta feminidad y sofisticación a su estilismo. Entre ellos, no faltan los gestos de cariño y las miradas cómplices.

[Imágenes: Sophie Margue / Cour Grand-Ducale]