La complicada situación de Charlene de Mónaco en Sudáfrica, sin poder regresar a casa junto a su familia por una infección ORL (otorrinolaringológica), no ha recibido gran apoyo ni por parte de su marido ni del Principado. Sus múltiples mensajes a través de redes sociales han caído en saco roto y, excepto los comunicados oficiales realizados para hablar sobre su estado de salud, no ha habido respuesta por parte del príncipe Alberto.

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Pero Charlene sí cuenta con dos incondicionales en su vida: sus hermanos Gareth y Sean Wittstock. El primero de ellos, convertido en su mejor sustituto, ha conseguido hacerse un hueco entre los Grimaldi y ser uno más en los eventos y citas más importantes del Principado, a las que suele acudir junto a su esposa Roisin.

Gareth Wittstock
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Apodado como el "Conde de Mónaco", se mudó a La Roca nada más casarse su hermana para estar más cerca de ella, una protección que ha convertido en su cargo laboral como uno de los responsables de la Fondation Princesse Charlene de Monaco. De esta manera, Charlene se ha asegurado un valedor de sus intereses que no cesa ni siquiera cuando ella está lejos del Principado.

En cuanto a Sean, el hermano menor y más desconocido de la princesa, lleva una vida discreta en Sudáfrica, pero ahora es el gran apoyo de la mujer del príncipe Alberto en su "retención" en la tierra que les vio nacer.

Sean Wittstock
Gtres

Y no será la primera vez ni la última en la que el menor de los Wittstock defienda a capa y espada a su hermana. "Mi hermana está muy feliz. Ella y su dama de honor estaban en Sudáfrica en una granja de caza una semana antes de la boda y si hubiera querido escapar del compormiso podría haberse quedado allí si hubiera querido", declaraba nada más contraer matrimonio con el soberano monegasco ante las críticas de los medios de comunicación.