Después de ver truncados sus planes de una gran boda con motivo del covid-19, Felipe de Grecia y Nina Flohr se dieron el "sí, quiero" el pasado mes de diciembre en una ceremonia civil de lo más discreta e íntima que tuvo lugar en el valle suizo de St. Moritz, un lugar idílico y muy especial para la pareja.

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La boda civil, a la que únicamente acudieron un puñado de invitados, se compensaba casi seis meses más tarde con una celebración más animada a la que los novios invitaron a sus amigos. Fue en la preciosa casa de campo de Stibbington House, una edificación señorial del siglo XIX situada en Cambridgeshire y propiedad de dos de sus mejores amigos, el aristócrata inglés Tom Naylor-Leyland y su mujer, la diseñadora y escritora Alice, donde Felipe y Nina disfrutaron de su esperada tarta nupcial.

Felipe de Grecia y Nina Flohr
Madameei

La pareja y sus familias, tienen la vista puesta en la ceremonia religiosa prevista para el próximo mes de octubre en Atenas, concretamente en la catedral de la Anunciación de Santa María. Y así, por fin, tendrán su boda soñada a la que se espera que acudan los Borbón al completo, incluido el rey emérito Juan Carlos, padrino del novio.

También parece que tendrá lugar el tan esperado reencuentro entre la reina Letizia y Marie-Chantal, pospuesto desde hace casi un año y que sin duda contará con mil ojos y objetivos ya que su enemistad es un secreto a voces que ni ellas mismas se preocupan en ocultar. Tampoco deberían faltar las infantas Elena y Cristina, ya que esta última fue uno de los pocos invitados que acudió a la boda celebrada en St. Moritz, acompañada de su hija Irene Urdangarin.

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También se espera la asistencia de otras Casas Reales de Europa como la de Dinamarca, ya que la reina Margarita es tía de Felipe de Grecia, por lo tanto, primo del heredero Federico. También es estrecho el vínculo con la Casa Real británica, por lo que será una ceremonia con muchos rostros royals que volverán a encontrarse.