Poco se ha podido ver a Ernesto de Hannover desde que el pasado mes de marzo fue condenado a diez meses de prisión en régimen de libertad condicional por el Tribunal de Salzburgo. Una condena a la que se le ha sumado la prohibición de beber alcohol y de regresar a la que ha sido su residencia los últimos años en la ciudad austriaca.

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Pero ha sido precisamente en Salzburgo donde se ha podido ver este jueves al aún esposo de la princesa Carolina de Mónaco acudir a una pastelería a la que llegaba en un coche conducido por su chófer. En el local, una conocida franquicia de pasteles y bollos, adquirió unos cuantos productos y volvió a meterse en su vehículo.

Ernesto de Hannover

Ernesto de Hannover permanece cumpliendo condena con libertad condicional en Salzburgo.

Gtres

Sin mascarilla, el príncipe aprovechaba su parada para fumarse un cigarrillo mientras se ha mostrado de lo más relajado. Por el momento, tal y como indica la prensa del país, no tendrá que prestarse a las dos semanas obligatorias de internamiento psiquiátrico indicadas por la corte austríaca. Cabe recordar que en Austria el uso de mascarilla no es obligatorio a excepción de las zonas de acceso general. Ernesto también ha recurrido la prohibición de regresar a su hogar durante los próximos dos años, la finca de caza en la que el verano pasado protagonizó los diferentes episodios de violencia antisistema y la decisión de la corte de Wels de quitarle sus armas de caza.

Una batalla personal que está librando mientras su hijo, Ernesto Jr., continúa avanzando en la guerra familiar contra su padre. Durante las últimas horas, el royal ha llegado a un acuerdo con el gobierno regional y otras instituciones para rehabilitar el castillo neogótico, que data de mediados del siglo XIX. Mientras tanto, el príncipe pasa sus días en una lujosa finca cerca de Salzburgo a la espera de la resolución.