Es cierto que la princesa Charlene de Mónaco ha vivido una de las temporadas más duras de su vida. Aislada en Sudáfrica sin poder regresar junto a su familia durante meses, la mujer del príncipe Alberto se ha sometido a varias intervenciones de lo más dolorosas para combatir una grave infección de oídos.

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Todo ello sumado a los constantes rumores de crisis en su matrimonio, una infinidad de conjeturas y críticas sobre su estado, y un aluvión de medios que no han quitado el foco de su situación. Una situación que le ha provocado una fuerte fatiga "física y mental" de la que ha estado recuperándose en Suiza desde su regreso a Europa el pasado mes de noviembre y que, tal y como ha informado el Principado a través de un comunicado oficial,

Charlene de Mónaco
Palais Princier de Monaco

"Continuará ahora su convalecencia en el Principado, con su esposo e hijos a su lado", reza el mensaje oficial firmado por ella misma y su esposo. "Las próximas semanas deberían permitir que fortaleciera aún más su salud, antes de reanudar gradualmente sus deberes y compromisos oficiales". Una información en la que queda claro que Charlene aún no está recuperada del todo.

La exnadadora sigue así alejada de los compromisos institucionales, algo que no ha hecho nunca su homóloga en Noruega, la princesa Mette-Marit, que padece fibrosis pulmonar crónica desde hace más de tres años. Una dolencia que le produce serie fatiga y por la que ha tenido que cancelar su agenda en más de una ocasión.

Haakon y Mette-Marit de Noruega
Det Norske Kongehuset

"Ahora acabo exhausta mucho más rápido que antes, así que tengo que cuidarme más", confesaba la nuera de Harald y Sonia de Noruega hace unos meses. "La medicación es diaria y las revisiones, muy continuadas". Sin embargo, Mette-Marit subrayaba el lado bueno de todo ello: "Puedo tomar más decisiones sobre mi vida cotidiana y darme cuenta de lo bueno que es para mí. Ahora puedo salir a pasear y tener más tiempo para leer. La vida se ha ralentizado".

Aún así, la princesa se esfuerza al máximo en seguir la agenda de su marido, acompañándole allá donde vaya. En caso de tener que cancelar por salud, lo suele hacer a última hora, dando a entender que siempre hace lo posible por mantener sus compromisos. "Soy muy consciente de mi estado de salud, pero no quiero que se le preste demasiada atención. Esa es una de las razones por las que me gusta tanto mi nueva vida".

Mette-Marit de Noruega
Det Norske Kongehuset

Una actitud que llevamos meses echando de menos en Charlene de Mónaco, incluso mucho antes de que sufriera la infección que ha mantenido al mundo entero en vilo desde su marcha a Sudáfrica. Ella dejó claro que no sería "una princesa al uso" desde que se dio el "sí, quiero" con el príncipe Alberto.