Tanto don Felipe como doña Letizia han aprovechado los últimos rayos de sol del verano para hacer una escapada de rigor, eso sí, por separado.El Rey cogió el AVE el pasado sábado con destino Córdoba. Allí le esperaba un grupo de amigos de su promoción militar con los que intenta reunirse al menos una vez al año.

Recuerdos, buena comida y mejor compañía fueron los ingredientes perfectos de esta reunión de colegas que se realizó en el restaurante Pataya, situado en la plaza de San Hipólito. Alrededor de las 14.30h, don Felipe se reunía con todos sus amigos en este local preparado para disfrutar de un menú a la altura. Andrés Avilés, dueño del restaurante, confesaba a la revista Hola! que estaba "más nervioso que si me casara".

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El Rey gozó con un buen salmorejo, rabo de toro, ensaladilla de gambas, bolitas de flamenquín a modo de entrantes para cerrar el menú con una dorada a la espalda y pastel cordobés.

Avilés resaltó la sencillez del monarca "es una persona campechana, tratable y encantadora. No parece ni el Rey de España. Es alguien ejemplar", comentaba a ABC. Y siguió: "Se acercó a hablar con nosotros. Nos dio la enhorabuena por el menú, el servicio del personal y el lugar. Quedó muy satisfecho con todo", sentenciaba Andrés con orgullo.

Parece que don Felipe ha seguido la estela de su padre y está dispuesto a dejarse ver en salidas privadas disfrutando de la maravillosa gastronomía de nuestro país.