Hace un año la artista belga Delphine Böel recibía una de las mejores noticias de su vida: ser reconocida como hija ilegítima del exmonarca Alberto II de Bélgica después de muchos años de lucha contra la Corona. La también hija de la baronesa Sybille de Selys Longchamps se convertía así en princesa del país y hermana del actual rey, Felipe de Bélgica.

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Un final feliz que también se ha convertido en un nuevo comienzo. Desde su debut en el Día Nacional de Bélgica, numerosas entrevistas y ruedas de prensa, y ahora uno de los encuentros más esperados: el de su padre con sus hijos, que ella misma ha narrado al Paris Match, reconociendo que la relación con su "nueva" familia "ha fluido de manera natural y sencilla".

Delphine Boël
Gtres

Sus hijos Josephine y Oscar "están felices" de la nueva vida que se les presenta, a pesar de los muchos cambios. Sobre todo, "de poder conocer a su abuelo", algo que llevaban años esperando. Una sensación parecida a la que ella misma pudo experimentar hace un año cuando tuvo dos esperados encuentros: con su hermano, el rey Felipe, y con su padre y su otro hermano, el príncipe Laurent.

A diferencia de ellos, y a pesar de haber sido reconocida como princesa, Delphine tiene "libertad para elegir mis actividades y tengo por encima de todo mi profesión. En ese sentido no tengo el mismo papel que mis hermanos y hermanos", asegura. También ha hablado de su relación especial con la princesa Astrid. "Me gusta mucho tener contacto con Astrid y siento una enorme simpatía por ella. Es mi hermana, eso se ve".