El pequeño Charles de Luxemburgo crece por momentos. A sus dos años recién cumplidos, el único y tan esperado hijo de los príncipes Guillermo y Stéphanie ha vuelto a convertirse en protagonista en una nueva visita institucional a las residencias de ancianos del país.

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Acompañado por sus orgullosos padres, que no le quitan ojo en ningún momento, el principito ha acudido junto a Madame Corinne Cahen, ministra de la familia a otro de los centros para mayores, ubicado en Dudelange. Allí, la Familia Real ha podido mantener diferentes conversaciones, así como realizar algunas actividades con los residentes y el personal.

Charles de Luxemburgo
Cour Grand-Ducale Luxembourg

Entre ellas, el pequeño ha querido enseñar algunos de sus juguetes favoritos, y no ha dudado en pegarse una buena merendola (gofre incluido) junto a algunos de los ancianos del centro. Todos ellos han disfrutado mucho de la visita real, pero se han quedado fascinados con la simpatía y la dulzura del pequeño Charles.

Charles de Luxemburgo
Cour Grand-Ducale Luxembourg

Vestido con un peto de rayas, polo blanco con pequeños dibujos en el cuello y unas zapatillas de color azul, el pequeño se ha dejado ver algunas heridas que tiene en el rostro, probablemente consecuencia de alguna travesura que a sus dos años ha podido realizar. El nieto de los grandes duques Enrique y María Teresa acaba de empezar a dar sus primeros pasos, por lo que es más que probable que haya sufrido alguna caída queriendo ir más rápido de lo que sus piernecitas le permiten.

Charles de Luxemburgo
Cour Grand-Ducale Luxembourg

Al finalizar la visita, Charles de Luxemburgo ha pedido los brazos de su madre, una imagen que nunca falla en sus apariciones públicas. Cabe recordar que el pequeño es un niño muy esperado para los príncipes herederos, que han estado diez años de casados antes de que llegara al mundo su primogénito.

Queda esperar si, más pronto que tarde, sus papás le dan un hermanito con el que pueda jugar y al que convertir en el mejor acompañante en sus visitas públicas.

[Imágenes: Cour Grand-Ducale Luxembourg / Kary Barthelmey]