El pequeño Charles de Luxemburgo, que cumplió un año el pasado 10 de mayo, continúa convirtiéndose en punto de atención -y muchos mimos- en cada evento al que acude acompañando a sus padres, Guillermo y Stéphanie de Luxemburgo.

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El primer hijo de los herederos del Gran Ducado se muestra siempre tan risueño como tierno, y no hay quien se le resista. Así ocurría esta semana en su visita, junto a sus progenitores y la ministra de la Familia luxemburguesa, Corinne Cahen, a diferentes residencias de ancianos de Luxemburgo.

Charles de Luxemburgo
Cour Grand-Ducale / Sophie Margue

Durante los encuentros, el hijo mayor y la nuera de Enrique y María Teresa de Luxemburgo aprovecharon para mantener pequeñas conversaciones con los residentes y trabajadores de los diferentes centros, una preocupación que se endulzaba con los juegos y las interacciones del pequeño Charles, la mejor visita que los ancianos pudieron tener.

Con zapatillas azules personalizadas con su nombre, Charles se sumaba a las carantoñas de los residentes y ha dejado que algunos de ellos le dieran el almuerzo, demostrando lo simpático y extrovertido que ya es a su edad.

Charles de Luxemburgo
Cour Grand-Ducale

El nieto de los Grandes Duques ocupa el segundo puesto en la línea de sucesión al trono luxemburgués, por detrás de su padre, y ya muestra pequeñas dotes sociales que han conquistado a todos.

Satisfechos y orgullosos con las visitas, Guillermo y Stéphanie han agradecido a los ancianos su amabilidad antes de marcharse. Desde que nació el pequeño Charles, la pareja se ha mostrado, además de muy activa, más feliz que nunca. Cabe recordar que se trata de un bebé muy esperado que llegaba después de casi ocho años de matrimonio.

[Imágenes: Cour Grand-Ducale / Kary Barthelmey / Marion Dessard / Sophie Margue]