Charlene de Mónaco nunca pasa desapercibida en las apariciones públicas que realiza, y este fin de semana, a pesar de que ha sido en un acto fuera de la agenda institucional, no ha sido para menos.

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Junto a su marido Alberto, la princesa acudía el domingo a una misa oficiada en Mónaco por el arzobispo del Principado, Dominique Marie David, en la iglesia de San Carlos, en Montecarlo. Se trata de un edificio construidp por el príncipe Carlos III en el siglo XIX, precisamente en el lugar que ocupaba la antigua capilla de San Lorenzo. La celebración marcaba el 70º aniversario de la llegada de los oblatos de San Francisco de Sales a Mónaco.

Alberto y Charlene de Mónaco

Alberto y Charlene de Mónaco acudían a una misa que conmemora los 70 años de la llegada de los oblatos de San Francisco de Sales al Principado.

Sin prescindir de las mascarillas y las medidas de seguridad, Charlene apostaba por conjuntar la suya con un vestido en plena tendencia en tono menta, muy favorecedor para su tono de piel y cabello.

Sencilla y elegante, como últimamente suele aparecer, la cuñada de Carolina de Mónaco lucía un vestido camisero en color menta y largo hasta los tobillos con falda fluida y detalle de minivolantes en el cuello subido, al que le añadía a modo de abrigo una bufanda estampada en tonos blancos y verdes, a juego con el vestido. Completaba el look con discretos salones acabados en punta de un color nude grisáceo muy característico, perfecto con su bufanda.

[Imágenes: Intagram Diocèse de Monaco]