El 27 de enero es una fecha marcada en el calendario del Principado. Mónaco celebra el día de su patrona, Santa Devota, que se celebra con según manda la tradición, se prende fuego a la barca en el puerto de Hércules, una práctica que Luis II de Mónaco volvió a instaurar durante su etapa como soberano. En esta ocasión, fueron los pequeños Gabriella y Jacques los encargados de la llamativa tarea.

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Tampoco faltan los fuegos artificiales sobre la ciudad-estado, ni la ceremonia religiosa que tiene lugar al día siguiente y que este año ha visto reducido su aforo al mínimo con motivo de las restricciones ocasionadas por el Covid-19, mascarillas incluidas.

Alberto y Charlene de Mónaco

Alberto y Charlene de Mónaco a la salida de la ceremonia religiosa oficiada por Santa Devota, patrona del Principado.

Gtres

Así se ha podido ver a Alberto y Charlene de Mónaco, con semblante serio, acudir a la misa correspondiente sin sus mellizos. La princesa aparecía con la cara prácticamente cubierta, por la suma de la mascarilla y as gafas de sol, de nuevo sin soltar el brazo de su marido. Con un estilismo total black muy abrigado, la royal ha puesto el toque de color con una boina en tono frambuesa con la que vuelve a ocultar su transgresor corte de pelo.

No ha habido procesión dedicada a la santa martirizada en 304 en Córcega por parte de los monegascos, y la misa únicamente ha contado con un reducido grupo de feligreses que han acompañado a los príncipes.

Pero el día no acababa aquí. Como viene siendo habitual en ella durante los últimos meses, Charlene ha querido compartir una imagen de esta fecha tan especial en la que la pequeña Gabriella es protagonista.

La princesita, que ha dado la vuelta al mundo en pocas horas a través de las redes sociales gracias a su look firmado por Baby Dior que superaba los 3.000 euros, se ha convertido en la viva imagen de su madre, apasionada de las grandes firmas de alta costura. "That’s my girl" ("Esa es mi hija"), ha publicado orgullosa la cuñada de Carolina de Mónaco junto a la fotografía de Gabriella, adornada con un arcoíris, un corazón y unas manitas rezando. ¡Puro amor de madre!