El pasado mes de diciembre, días antes de Navidad, Charlene de Mónaco sorprendía durante un acto navideño con su familia con un corte de pelo de lo más arriesgado. La mujer del príncipe Alberto se rapó la mitad de la cabeza en un acto de reafirmación de su personalidad y diferencia ante otras royals de Europa.

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Tal y como ella misma indicó cuando contrajo matrimonio con Alberto de Mónaco, sería una princesa "a su manera". Y, además de con su agenda reducida y su excesiva libertad, sus estilismos y sus peinados también lo corroboran.

Charlene de Mónaco
Palais Princier de Monaco

Desde Sudáfrica, donde permanece desde el mes de mayo por una infección otorrinolaringológica que le impide viajar de regreso a Mónaco, Charlene ha mostrado varias imágenes en las que se puede ver cómo su atrevido corte de pelo continúa evolucionando en la distancia. Parece que la sudafricana ha querido hacer una inmersión total en su experiencia luchando contra la caza furtiva de rinocerontes, y está adaptando su peinado a las circunstancias, convertida en una más en esta peculiar "brigada" animalista.

Mientras que hace unos meses la sudafricana apareció rapada por un lado de la cabeza, manteniendo una corta melena en el lado derecho, ahora podemos ver cómo se ha igualado ambos lados del cabello, pero con un rapado uniforme que puede apreciarse por debajo de la primera capa de melena. Un estilismo de lo más impactante con el que mantiene un flequillo del mismo largo.

Tal y como indican los expertos en comunicación no verbal, con este look Charlene confirma su carácter rebelde e independiente. Un corte muy impactante en la mujer (más que en el hombre), que se acentúa por su posición como princesa de Mónaco. Con él, la exnadadora demuestra que no está dispuesta a seguir estereotipos y que, ahora que ha cumplido una década de matrimonio con el príncipe Alberto, mantendrá sus normas y sus gustos.

La princesa busca así ser transgresora, moderna, tener su propia voz y confirmar que puede permitirse hacer lo que quiera. Una posición que le ha costado años ganar y que supone vencer en la batalla que ha mantenido con sus cuñadas, las princesas Carolina y Estefanía, quienes no le dieron el visto bueno en sus inicios con Alberto.