Charlene a regresado, pero lo ha hecho de una forma diferente, al menos en lo que a su estilo se refiere, La mujer del príncipe Alberto, que nunca ha dudado en escoger estilismos llamativos y arriesgados (muchos de ellos acordes a las citas a las que acudía), ha mostrado en sus dos últimas apariciones públicas unas elecciones de lo más minimalistas y discretas.

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A su cambio de look, un corte con un tono denominado icing blonde, Charlene ha sumado prendas más sobrias y atemporales, como un vestido camisero con cinturón a juego en tejido índigo imitando el efecto vaquero al que, en otros tiempos, la princesa no hubiera dudado en incorporarle alguna prensa más arriesgada.

Charlene de Mónaco
Gtres

Ni tachuelas ni cuero ni colores llamativos ni complementos rockeros. Charlene acudía a la cita del fin de semana sin más notas en su estilismo que unos salones, unas gafas de sol negras redondas y un sofisticado maquillaje.

Unos días antes, la exnadadora optaba por un mono gris de escote en pico y pantalón ancho con aberturas frontales al que añadió chaqueta a juego en el mismo color gris con jaspeado horizontal. De nuevo, tonos neutros y estilismo sobrio con toques masculinos, en los que no se ha podido ver nada -por ahora- de las elecciones que la princesa hubiera hecho hace unos meses.