Su felicitación de Año Nuevo es todo un clásico, y este año más que nunca no podían faltar ninguno de los dos. Hablamos de Alberto y Charlene de Mónaco, quienes cada 31 de diciembre pronuncian un discurso en el que hacen un resumido balance del año y les desean a todos los monegascos una buena entrada para el siguiente.

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En el que haya sido probablemente su mejor año juntos -en lo que a agenda institucional se refiere-, los príncipes de Mónaco han vuelto a cogerse del brazo y a pronunciar al unísono su felicitación más especial en tres idiomas. La complicidad entre ellos está más que presente en unas palabras que iniciaba el soberano y terminaban de la mano de su esposa.

Alberto y Charlene de Mónaco

El hermano de Carolina y Estefanía de Mónaco ha hecho balance de 2020 asegurando que ha sido "un año que quedará en la memoria, marcado por la duda, el miedo, el dolor, debido a la pandemia Covid-19 que se extendió por nuestro planeta".

Alberto ha qurido añadir un mensaje de esperanza mirando hacia "un futuro mejor" sin olvidar los enormes “desafíos” a los que nos enfrentamos, desde "conflictos, crisis humanitarias y desastres naturales que aumentan el calentamiento global".

Antes de terminar, su mujer se unía a sus palabras cogiéndole del brazo, un gesto que hemos podido ver en muchas ocasiones durante los últimos meses. Para la ocasión, Charlene a vuelto a presumir de su radical cambio de look con un peinado que dejaba perfectamente a la vista la mitad de su cabeza rapada, y que adornaba con un único pendiente de perlas colgantes en este lado del rostro.

La princesa ha completado su estilismo con una blusa blanca con un gran lazo en el cuello con la que logra un estilismo de lo más discreto teniendo en cuenta su peculiar corte de pelo y un maquillaje en el que destacaban las sombras en tonos rosáceos y unos labios muy marcados.