Nadie como Carolina de Mónaco como Primera Dama. Desde su mayoría de edad y hasta la aparición de la princesa Charlene como pareja oficial del príncipe Alberto, la mayor de los tres hijos de Grace Kelly y Raniero III de Mónaco ha demostrado su elegancia y saber estar en cualquier circunstancia en la que el Principado pueda necesitarla.

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Con Charlene lejos de casa desde el pasado mes de mayo, Carolina se ha convertido en el mejor apoyo del soberano monegasco, acudiendo a los compromisos en los que requiere su compañía. Una situación en la que la princesa se siente más que cómoda, volviendo a hacer aflorar las comparaciones entre ella y su cuñada, quien suele evitar en la medida de lo posible las apariciones públicas.

Alberto y Carolina de Mónaco
Palais Princier de Monaco

Como Primera Dama ha acudido a diferentes actos en los últimos días, siempre en compañía de su hermano, el príncipe Alberto. El primero, un encuentro con el príncipe Jean Christopher Napoleón y su mujer, la condesa Olympia von Arco-Zinneberg, quienes han visitado Mónaco para inaugurar un nuevo busto dedicado a la emperatriz Eugenia.

Para la ocasión, la princesa optó por un vestido estampado en tonos verdes y corales firmado por Dries Van Noten. Un estilismo elegante y tan favorecedor como el que escogió el pasado martes para acudir junto a su hija Carlota Casiraghi a la ceremonia de los Premios Fundación Príncipe Pierre, con escritoras como Annie Ernaux, Abigail Assor, Julia Kristeva y Roukiata Ouedraogo. Un modelo oversize con escote pico y zapatos negros atados al tobillo. Una elegancia innata que solo es posible encontrar el la princesa Carolina de Mónaco.