Los meses de confinamiento que obligaban también a las royals de Europa a mantenerse dentro de Palacio han supuesto un importante cambio en la imagen que hemos podido ver de ellas. Más cercanas, más reales, más dispuestas a darlo todo y a olvidarse de la exagerada atención que en ocasiones muestran al mundo de la moda y la belleza.

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Y parece que muchas de ellas permanecerán con esta filosofía por un tiempo, al menos en lo que al cabello se refiere, mostrando su color natural y las canas correspondientes al paso del tiempo. Así aparecía, orgullosa y tan elegante como siempre, la princesa Carolina, acompañando a su hermano y a su cuñada Charlene en el Día Grande del Principado.

Carolina de Mónaco

Carolina de Mónaco junto a su hijo Pierre y sus nietos Stéfano y Francesco este 19 de noviembre.

Cordon Press

La hija mayor de Raniero de Mónaco lucía así una melena más clarita, suavizada y luminosa gracias a las canas, pequeñas e innevitables muestras del paso de los años. Se suma así a la tendencia de otras reinas y princesas de Europa, como Letizia o Máxima de Holanda, quienes no han dudado en "dar la cara" durante el confinamiento a pesar de que su cabello no lucía como meses antes, cuando podían acudir a retocarlo en cualquier momento.

Para adornarlo, Carolina ha optado por una diadema ancha de tela fruncida en color negro, a juego con el conjunto de chaqueta y falda con un remate de plumas de Chanel Alta Costura. Fiel a su estilo y siempre elegante, a pesar del paso del tiempo.