No es ningún secreto que Carolina de Mónaco y la princesa Charlene no son grandes amigas. A pesar de que intentan ser cordiales cada vez que deben coincidir, únicamente lo hacen en ocasiones que sean de fuerza mayor.

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Con su cuñada más presente que nunca tanto en su agenda personal como en la de su esposo, Carolina de Mónaco ha iniciado un discreto y silencioso retiro que ha roto este mismo sábado. ¿El motivo? Un concierto de música clásica al aire libre, celebrado en la plaza del Gran Casino de Montecarlo, que ha sido renovada la pasada primavera e inaugurada por gran parte de la familia Grimaldi, cuando no pudimos ver a la hija de Raniero de Mónaco.

Su asistencia era casi obligada, puesto que el concierto era de la Ópera de Montecarlo, una de las iniciativas del Principado que "apadrina" desde hace años.

Carolina de Mónaco

Junto a ella, su hermano Alberto de Mónaco y su nuera, Beatrice Borromeo. Ninguno de ellos se ha quitado la mascarilla para el posado de rigor, por lo que no ha sido posible ver a la princesa Carolina en todo su esplendor, que lucía una discreta falda negra de encaje conjuntada con una blusa en color blanco.

Em cuanto a la mujer de Pierre Casiraghi, tan elegante y bella como siempre, sorprendía conuna falda plisada de lunares, combinada con top y zapatos en color marrón.

[Imágenes: Palais Princier de Mónaco]