Fue hace exactamente tres décadas, el 3 de octubre de 1990, cuando la familia Grimaldi vivía uno de los momentos más tristes de su historia. A sus 30 años, Stefano Casirahi sufría un accidente mortal montado sobre su lancha offshore (la Fórmula 1 del mar).

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El siniestro sufrido por el marido de la princesa Carolina de Mónaco tuvo lugar minutos después de embarcarse en el puerto de Montecarlo para participar en una competición y defender el título de campeón del mundo de esta modalidad náutica.

Stefano Casiraghi
Gtres

Mientras ocupaba la primera posición, el siempre temerario Stefano, decidió acelerar y, tras alcanzar los 180 kilómetros por hora, se encontró con una ola contra la que se estrelló. Fue entonces cuando su lancha volcó y, a pesar de que el copiloto, Patrice Innocenti, salió disparado y sobrevivió, él quedó atrapado en su asiento y no pudo salvarse.

Su mujer, la princesa Carolina, estaba en ese momento en París, donde recibía la fatídica noticia que anunciaba el fallecimiento de su esposo. Un durísimo golpe por el cual la hija de Raniero se hundía en la más profunda tristeza. Quien fue el amor de su vida, padre de sus tres hijos mayores, Andrea, Carlota y Pierre, perdía la vida a sus 30 años de edad.

Stefano Casiraghi
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El empresario italiano llegaba a la vida de la hermana de Alberto de Mónaco en 1982, poco después de que la princesa hubiera perdido a su madre, la inefable Grace Kelly.

La vida de Carolina de Mónaco nunca fue igual. A pesar de sus tres matrimonios fallidos, la cuñada de Charlene ahora vive su mejor momento como abuela, rodeada de sus siete nietos, Sacha, India y Max, de su hijo Andrea; Raphaël y Balthazar, de Carlota, y Stefano y Francesco, de Pierre, con quien no duda en disfrutar del mar en familia.