El Concurso Internacional de Salto de Montecarlo es una de las citas del Principado de Mónaco, un evento al que los Grimaldi acuden cada año y que, en esta edición, Alberto se dejó ver sin su esposa, con quien acaba de cumplir diez años de casados. El motivo no es otro que la retención de la princesa Charlene en Sudáfrica por una infección que sufre desde hace semanas, y por la que ha tenido que ser intervenida.

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A pesar de que en esta ocasión los mellizos Jacques y Gabriella no acompañaron a su padre, como viene siendo habitual en los últimos días, el soberano monegasco no acudió solo. Fue su sobrina, Carlota Casiraghi, la que como gran aficionada a la hípica quiso acudir con su tío a este gran evento deportivo. La princesa Carolina también quiso estar presente la jornada anterior junto a su hija.

Alberto de Mónaco y Carlota Casiraghi
Gtres

La presencia de Carlota supone su regreso al Principado, ya que hace más de dos meses -desde el funeral por Elizabeth-Ann de Massy, sobrina de Rainiero de Mónaco- que no realiza una aparición pública.

Para la ocasión, la hermana de Andrea y Pierre Casiraghi volvió a deslumbrar como suele ser habitual en ella, con un conjunto de tweed blanco compuesto por dos piezas (falda y un top anudado a la cintura) de la colección crucero 2021 de Chanel, de quien es fiel embajadora. De inspiración mediterránea, remató su estilismo con unas sandalias blancas con una cuña transparente, también firmadas por la maison francesa.

Carlota Casiraghi
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Carlota vivió con emoción esta competición hípica recordando los años en los que era ella la que cabalgaba sobre un caballo. Una pasión que, a juzgar por sus gestos, sigue innata dentro de ella. Tampoco quiso perder la ocasión de acercarse más de la cuenta para poder acariciar a uno de los caballos ganadores mientras hizo entrega de los trofeos.