A pesar de llevar más de diez años juntos, la relación de Alberto y Charlene de Mónaco siempre ha pendido de un hilo, al menos en cuanto a rumores se refiere. Los príncipes monegascos son una de las parejas de royals de Europa más inusuales, empezando por el poco compromiso institucional que la propia princesa reconocía que tendría al contraer matrimonio con el soberano. "Seré una princesa a mi manera", aseguró por entonces.

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Charlene de Mónaco cumple un año lejos del Principado y de sus responsabilidades institucionales

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Desde su enlace, Charlene ha llevado una vida de lo más "libre" si la comparamos con otras princesas o reinas consorte del mundo. Dedicada a los asuntos que más le preocupan -el deporte y las causas sociales- al frente de la Fondation Princesse Charlène de Monaco, fundada en 2012, su agenda siempre ha estado marcada por citas solidarias y, en contadas ocasiones, por los escasos compromisos con el Principado a los que su propio marido le ha pedido expresamente acudir: el baile de la Cruz Roja, las fiestas de Santa Devota y el Día Nacional de Mónaco.

Alberto y Charlene de Mónaco
Gtres

Unos compromisos que ha abandonado desde hace más de un año con motivo de la complicación de salud que sufrió durante la pasada primavera en Sudáfrica y que ha ido arrastrando desde entonces. A consecuencia de su ausencia del Principado, los rumores de crisis en su matrimonio no han hecho más que crecer y crecer.

Los medios de comunicación europeos buscan pistas y respuestas a la tan prolongada "desaparición" de la princesa. Ha sido el medio sueco Allt om kungligt el que esta semana ha hecho reavivar las conjeturas de una gran crisis entre Charlene y Alberto recordando todas las veces que la pareja ha dormido en habitaciones separadas en secreto.

Alberto y Charlene de Mónaco
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La primera y más sorprendente de todas, en su luna de miel en julio de 2011. El citado medio asegura que estuvieron alojados en hoteles diferentes durante sus vacaciones en la ciudad sudafricana de Durban. Allí, mientras que el soberano estuvo en el céntrico hotel Hilton, su ya mujer descansaba en el lujoso resort de playa Umhlanga Rocks, a una milla y media de distancia de su esposo.

A pesar de ello, Alberto de Mónaco mantiene sus palabras. "Probablemente tendré que repetir esto varias veces: el estado de salud de mi esposa no tiene nada que ver con nuestra relación", ha asegurado recientemente a la revista People intentando evitar que los rumores sigan creciendo. Unas afirmaciones que esperamos sean ciertas, aún a la espera del regreso de Charlene al Principado.