El pasado mes de marzo, y tras el contagio de Carlos de Habsburgo, el príncipe Alberto de Mónaco se convertía en el segundo royal de Europa en dar positivo por covid-19. Duante varios días, el monegasco permaneció en confinamiento domiciliario lejos de cualquier otro miembro de la Casa Real, un periodo que llevó bien a pesar de echar mucho de menos a su familia.

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La recuperación fue rápida, y en pocas semanas el soberano retomaba su agenda institucional en la que no faltó una visita a un centro de pruebas de covid-19 donde se realizaba un nuevo test ante la atenta mirada de la prensa del Principado. Sin embargo, Alberto de Mónaco ha tenido secuelas que, tal y como él mismo ha reconocido a la revista People, "le han estado acompañando durante una larga temporada".

Alberto de Mónaco
Gtres

"No era todos los días, sino dos o tres veces por semana", ha aclarado el marido de la princesa Charlene, reconociendo que ha sufrido algo similar a la fatiga todo este tiempo, como su hubiera realizado un sobresfuerzo o estuviera recuperándose de una enfermedad.

Durante su confinamiento, el soberano sí tuvo síntomas parecidos a la gripe, con fiebre, secreción nasal e incluso mareos. Sus afecciones fueron de lo más leves, por lo que sí pudo mantener una reducida agenda desde su despacho del Principado, con reuniones y compromisos digitales.

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La lectura y las videollamadas con su mujer y sus hijos, Jacques y Gabriella, fueron sus mejores entretenimientos. "Sueño con volver a ver a Charlene y los mellizos", reconocía por entonces.

Un sufrimiento que, a pesar de haber sido leve, no ha dejado indiferente al hermano de la princesa Carolina. Así lo reconoce y así lo seguirá recordando en unas fechas muy señaladas en las que el Principado no festejará como cada año. "Vamos a tener mucho cuidado y a cerrar los lugares públicos habituales donde la gente se congrega en la víspera de Año Nuevo, como la Plaza del Casino y el muelle donde normalmente tenemos el Mercado de Navidad, que es una versión muy reducida este año.

Parece que, al igual que sucedía el pasado Día de Mónaco, serán unas Navidades algo diferentes, tal y como está pasando en todas las Casas Reales de Europa. Aún así, habrá tiempo y motivos para celebrar.