Han pasado cinco años desde que Carlota Corredera decidiera dejar a un lado la dirección de 'Sálvame' para ponerse delante de las cámaras. Aunque siempre ha confesado que no se arrepiente porque esta oportunidad le ha dejado pasar mucho más tiempo con su hija Alba, no es oro todo lo que reluce.

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La gallega, alabada por su naturalidad, siempre se ha mostrado tal y cómo es ante los espectadores y ha querido aprovechar su perfil de Instagram para dar a conocer los problemas de piel que padece debido al ajetreo televisivo: "Llevo diez años acudiendo a centros de estética. Empecé por un brote terrible de granitos en el cuello, tengo la piel muuuuy sensible y el estrés de la tele hacía estragos en mi cara. Esos granitos se esfumaron pero he seguido cuidando de mi rostro, cuerpo y alma", expresaba visiblemente orgullosa con los resultados.

Al estrés propio de hacer un programa de cinco horas en directo se le sumaban unos hábitos poco saludables que pasaban por el tabaco y una alimentación poco equilibrada. Sin embargo, eso no fue todo y el exceso de maquillaje propio de la televisión tampoco ayudó a mantener su piel en perfecto estado. Afortunadamente, todo eso (excepto las capas de maquillaje) son cosas del pasado y es que Carlota ha aprendido y mucho lo que es llevar una vida saludable.

Es por este el principal motivo por el que Carlota no puede dejar pasar una semana sin ponerse en manos de su esteticista de confianza. La presentadora se somete a varios tratamientos que luchan por "reequilibrar y restaurar la piel" gracias a una bomba vitamínima específica para ella.