Belén Esteban no pudo contener la emoción cuando hace unos días, vio que su esposo, Miguel Marcos, había aparcado la ambulancia delante de casa y la estaba saludando. Un gesto de amor en tiempos de coronavirus, pues la pareja llevan prácticamente un mes viviendo separados por culpa de la pandemia.

Portada 3553 Ana María Aldón

Videollamada diaria

Desde que todo empezó, la colaboradora, que es persona de alto riesgo por su diabetes, vive confinada en su casa de Paracuellos con su hija Andrea. Miguel tuvo que irse. “Es técnico sanitario y nos daba miedo que me contagiara. Se ha ido a su piso, que gracias a Dios aún lo tiene”, ha explicado Belén, que está en contacto diario con él a través de videollamadas. “Nos decimos que nos echamos mucho de menos”, contó la colaboradora hace unos días en la sección ‘Las recetas de Belén’, que presenta en ‘Sálvame’ desde la cocina de su casa. Y fue justo después de una de esas emisiones cuando Belén, al salir a la calle a aplaudir a los héroes que luchan contra el coronavirus –como hace cada día a las ocho–, recibió la visita sorpresa. Miguel se bajó de la ambulancia y, aclamado por todos los vecinos, habló con su mujer respetando la distancia de seguridad. Iba protegido con guantes y mascarilla y saludó también a Andrea, que se encontraba en la escalera de la casa.

Texto: Amalia Méndez