Karlos Arguiñano es uno de los chefs más queridos de nuestro país. El cocinero vasco, de 73 años, lleva décadas amenizando la sobremesa y dejando al descubierto los secretos de cocina para hacer platos ricos y sencillos sin necesidad de vaciarte el bolsillo. Ahora, son sus siete hijos quienes se empiezan a abrir camino en el negocio familiar que tantas alegrías ha dado a su progenitor. Amaia, Eneko, Karlos, Martín, Joseba, María y Zigor han heredado, cada uno en su medida, esa pasión por el buen comer y no podía haber nadie mejor para continuar con su legado.

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Pero si hay un hijo que ha heredado su carisma ese es Joseba. Siguiendo los pasos de su tía Eva, el joven, de 37 años, se decantaba por la versión dulce del universo gastronómico y no le va nada mal. Tras formarse como repostero, abrió una bombonería y un obrador de pan en Zarautz. Es el único que ha seguido los pasos de Karlos en la pequeña pantalla, espacio donde aprovecha para mostrar sus dotes culinarias en la televisión vasca y donde hace gala de su sentido del humor (con toque Arguiñano).

Al margen de su profesión, gracias a su perfil de Instagram vemos como entre los hobbies de Joseba se encuentra el surf, la pesca así como los animales. Enamorado desde hace años de Natali Fuentes, fruto de su amor nacieron sus dos hijos: Manex y Kaia, de seis y dos años respectivamente. Juntos disfrutan de la naturaleza y el tiempo en familia, el verdadero regalo para el repostero.

Sea como fuere lo que es una realidad es que Karlos Arguiñano ha encontrado en su hijo Joseba la persona perfecta para seguir su camino en el mundo de la televisión. El mejor heredero.