Para muchos, incluido su propio marido, José Ortega Cano, Ana María Aldón ha vuelto de Honduras totalmente renovada y no solo en su aspecto físico, sino también en su carácter y su personalidad.

Claro que Ana María no termina de entender por qué la gente la ve distinta. "Lo estoy flipando, yo sigo siendo la misma que antes", ha dicho. Como mucho acepta que sí está muy distinta en lo que al físico se refiere. En Honduras se jugó su melena por tres cocidos y como en la isla se pasa mucha hambre, cambió esos cocidos y renunció a su cabellera.

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Pero ese pelo cortito, que ella se ha teñido de rubio platino, le da una imagen muy moderna y atractiva, así que ha salido ganando por partida doble: se llevó a su cuerpo los cocidos y, encima, se ha traído una nueva imagen que resulta muy favorecedora.

Ana María ha regresado esta mañana a Costa Ballena, en Cádiz, al ático en el que José Ortega Cano y su hijo, el pequeño José María, han pasado el confinamiento lejos de Ana María, que estaba en 'Supervivientes'. Poco antes de las 11.05 –hora de salida del tren Alvia a Cádiz–, Ana María llegó a la madrileña estación de Atocha y respondió a las preguntas de los reporteros.