¿Qué es un ictus y cómo se puede reducir el riesgo a sufrirlo?

Hasta el 80% de los casos se pueden evitar

Hábitos que te ayudan a evitar un ictus

16 de julio de 2017, 12:58

Con unos hábitos de vida saludables podrías reducir el riesgo de sufrir esta enfermedad que puede dejar secuelas neurológicas graves. Se ha descubierto que hay personas que pueden ser más propensas a padecer un ictus por genética. Pero también se sabe que llevar un estilo de vida saludable puede alejarnos de esta enfermedad que se pueden evitar hasta el 80% de los casos. Por ejemplo, se ha demostrado que caminar unas dos horas a la semana reduce casi un 40% el riesgo de padecer un accidente cardiovascular. El ejercicio, que evita la arteriosclerosis, es, junto con la dieta, el mejor seguro de vida de las arterias.

Hay varios tipus de ictus

El que se llama isquémico, que se produce cuando un coágulo o trombo tapona la arteria que debe llevar sangre al cerebro. Este se puede formar en el cerebro pero también lejos de él por ejemplo, en una pierna. Y el ictus hemorrágico (que ocurre cuando una de esas arterias se rompe).

Cuándo hay más riesgo

En caso de hipertensión. Con la tensión arterial alta aumenta el riesgo de sufrir esta efermedad. Dos tercios de las personas que sufren un ictus son hipertensos.
De cardiopatías. La fibrilación auricular y la diabetes también disparan el riesgo de un accidente cerebrovascular.
Dieta desequilibrada. Una alimentación que no sea saludable puede aumentar los niveles de colesterol malo. Y este también es un factor de riesgo de ictus. En cambio, se ha una dieta baja en sal y en grasas saturadas y rica en antioxidantes es buena para la salud de las arterias.

Señales de alarma

Acude a urgencias si detectas alguno de estos síntomas:
Adormecimiento o parálisis de una parte del cuerpo. Sobre todo de la musculatura de la cara (lo notarás porque los ojos y los labios pueden quedar torcidos) o de las extremidades (de una pierna o de un brazo).
Vértigo, mareos y dificultad para caminar (es como si perdieras el equilibrio) o incluso para coger objetos (las manos dejan de tener fuerza).
Dificultad para hablar y para entender una conversación.
Desorientación. No saber muy bien dónde se está.
Problemas de visión. Ver doble o notar cierta pérdida de visión (a veces completa ).
Pérdida de sensibilidad. Notar menos sensibilidad al dolor, a los cambios de temperatura o al tacto, por ejemplo.

Cómo superarlo

En la actualidad esta enfermedad se puede combatir y también se pueden aliviar sus secuelas. Para ello es imporante actuar a tiempo. Por eso ten en cuenta que en las 4 horas desde que se producen los síntomas se pueden suministrar fármacos fibrinolíticos que disuelven los trombos. Se ha avanzado mucho en rehabilitación, incluso se utilizan videojuegos.

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