Más sedosas y tersas: el placer de unas manos cuidadas

Su piel es más fina que la de otras zonas del cuerpo. Por eso, a veces las manos nos echan unos años encima. Unos cuidados básicos diarios lograrán que cambien su aspecto y recuperen la tersura y la suavidad

Más sedosas y tersas: El placer de unas manos cuidadas

13 de noviembre de 2015, 09:00

Las manos son –junto con la cara– las zonas de la piel más expuestas a las agresiones externas. Su piel, más fina que la de otas partes del cuerpo y con menos glándulas sebáceas, se altera fácilmente con el viento, el sol, el frío, la calefacción, los lavados diarios y el contacto con detergentes. El manto epicutáneo se pierde fácilmente y, cuando eso ocurre, aumenta el pH de la capa córnea. El resultado es que la parte superior de las manos se deseca. Eso ocasiona, a su vez, una serie de reacciones en cadena: las manos se descaman y aparecen fisuras, enrojecimiento, inflamación e incluso infecciones. Pero todas esas alteraciones pueden no afectarte si les dedicas unos minutos diarios de tu tiempo.

El secreto de las cremas

Para que las cremas de manos cumplan con el objetivo de corregir esa desecación y mantener suave y flexible la piel, incorporan diversas sustancias activas:
Hidratantes como la glicerina (en concentraciones altas) y también la urea.
Reengrasantes para reponer los lípidos naturales de la piel. Son, por ejemplo, los derivados de la lanolina y el aceite de jojoba.
Protectores como la vaselina y la manteca de karité, que crea una película sobre la piel.
Acidificantes. Logran recuperar el pH de la piel. Son el ácido cítrico y el láctico.
También incluyen otros activos, como la alantoína (cicatricante) o la vitamina E (antirradicales libres).

Mimos extras para una zona muy delicada

Acostúmbrate a cuidar tus manos y presumirás de ellas en cualquier situación.  El agua muy caliente acaba dañando la piel, así que lávalas siempre con agua tibia y un jabón suave de pH ácido. Además…
Utiliza guantes o aplica una crema barrera antes de realizar las tareas domésticas, que las perjudican.
La crema, a diario. Lo ideal sería aplicarla cada vez que mojes tus manos, pero si no es posible hazlo al menos una vez al día.
Los baños de parafina son excelentes para las manos muy secas. Este ingrediente, en caliente, forma una película superprotectora sobre la piel, aportándole gran suavidad.
Un buen hábito: Aprovecha el momento de la manicura para mimar tus manos: exfolia, aplica el producto adecuado y masajea.

 

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