Jarabes y vahos para el invierno

Algunas plantas medicinales permiten aliviar resfriados, gripes, bronquitis y demás afecciones respiratorias propias de la estación fría

Jarabes y vahos para el invierno

24 de enero de 2016, 16:48

Los jarabes y la inhalación de las decocciones son dos de las mejores formas de aplicar las plantas medicinales cuando se padecen afecciones respiratorias y alergias. El jarabe no es más que un líquido azucarado que contiene los principios activos de las plantas utilizadas en su elaboración. Además de ser un preparado estable, resulta una forma muy adecuada de administrar remedios medicinales a los niños y las personas mayores, que de otra manera difícilmente aceptarían el sabor amargo o acre de muchas plantas, minimizado por el dulzor del azúcar o miel.

Para las inhalaciones de vapor se utilizan las plantas medicinales en decocción y, como es bien sabido, resultan ideales para descongestionar de mucosidad las vías respiratorias en caso de bronquitis, sinusitis y procesos alérgicos.

A continuación presentamos ocho plantas medicinales especialmente adecuadas para ser empleadas en alguna de estas dos formas –jarabe o inhalación–, y que se revelan como grandes aliadas para aliviar los achaques del invierno.

Vaporizaciones e inhalaciones

Es preciso diferenciar entre vaporización e inhalación. En las vaporizaciones se usan aceites esenciales, que se dispersan a través de quemadores o añadiéndolos en gotas a cazos de agua hirviendo, en un ambiente amplio pero cerrado, para combatir atmósferas viciadas o mal ventiladas. Para las inhalaciones o vahos, en cambio, se usa la planta seca en lugar del aceite esencial, que podría provocar irritación en las mucosas. El vapor de la decocción se respira individualmente para combatir la congestión respiratoria. Las plantas más usadas para este fin son el eucalipto, el mirto, el tomillo, la lavanda y la menta.

Lavanda para la bronquitis

Planta característica del paisaje mediterráneo occidental, la lavanda (Lavandula angustifolia) es una mata leñosa, muy aromática, de hojas oblongo-lineares y flores azuladas reunidas en espigas densas. Crece sobre collados secos y matorrales abiertos, así como en laderas pedregosas, praderas, lindes de bosques y caminos.
Sus propiedades: Antiséptica, sedante, digestiva, carminativa, antiespasmódica, antibacteriana.
A quién conviene: La lavanda actúa como un sedante suave, útil como apoyo en caso de insomnio, irritabilidad nerviosa y taquicardias. Ayuda a acabar con la tos convulsiva e irritativa en procesos gripales, bronquitis y ataques leves de asma.
Cómo tomarla: Resulta una planta idónea para aplicarla en forma de vahos o inhalaciones contra la tos. Basta un puñado de planta seca por litro de agua y respirar el vapor durante unos minutos.

Eucalipto, reductor de la mucosidad

El eucalipto (Eucalyptus globosus) es un árbol originario de Australia muy plantado en parques, jardines y también en cultivos que no siempre respetan los ecosistemas. De gran porte, tiene una corteza de color pardo clara, que se va desgajando con el tiempo, hojas lanceoladas, curvadas, duras y lustrosas, flores reunidas en inflorescencias globosas y frutos en cápsula cónica. Con fines medicinales se aprovechan las hojas y los frutos.
Sus propiedades: Antiséptico, mucolítico, expectorante, febrífugo, antiinflamatorio, balsámico.
A quién conviene: Los vahos de hojas de eucalipto son ampliamente conocidos y usados como uno de los mejores remedios caseros para ayudar a eliminar la mucosidad y bajar la fiebre en procesos gripales, catarros con mucha mucosidad, bronquitis, faringitis, sinusitis, asma y afectaciones alérgicas con rinitis y conjuntivitis.
Cómo se toma: En forma de vahos a partir de la infusión de unos 10 g de la planta seca por litro de agua. Se inhala el vapor durante unos minutos, cubriéndose la cabeza con una toalla.

Malvavisco contra la gripe

El malvavisco (Althaea officinalis) es una mata robusta, de tonos grises, muy pubescente, con las hojas ligeramente lobuladas pero muy dentadas, y bellas flores de color rosa pálido. Prolifera cerca del agua, en marismas, junto a acequias, canales y lagos. Con fines medicinales se cosecha la raíz, pero también las hojas y las flores.
Sus propiedades: Expectorante, antitusivo, antiinflamatorio, demulcente, diurético, laxante suave.
A quién conviene: Todas las partes de la planta son ricas en mucílagos, lo que hace del malvavisco un recurso muy recomendado por los herboristas para enfrentarse a diferentes problemas respiratorios, como ataques de tos, congestión por mucosidad e irritación de garganta en faringitis, gripe, bronquitis y procesos
asmáticos leves. Actúa también como protector de las mucosas gástricas y se indica en caso de gastritis, úlcera gastrointestinal y síndrome del intestino irritable. Combinado con otras plantas medicinales, ayuda a vencer el estreñimiento.
Cómo se toma: En jarabe a partir de la decocción o del extracto líquido. Se prescriben entre tres y cuatro cucharadas al día, o bien el jarabe combinado con extractos de propóleo, llantén y otras plantas de efectos afines.

Drosera, antídoto de la tos irritativa

La drosera (Drosera rotundifolia) es una planta muy especial. De apenas un palmo de alto, tiene las hojas en roseta, pegadas al sustrato, con el limbo en forma circular, cubierto de tentáculos pegajosos que reaccionan al ser rozados por un insecto. Y es que estamos ante una prodigiosa planta insectívora. Las flores son blancas y crecen en racimos terminales. Es propia de áreas pantanosas de montaña. Con fines medicinales se cosecha la planta entera, pero al ser muy escasa en su medio original, es conveniente adquirirla en un herbolario.
Sus propiedades: Antitusígena, antiinflamatoria, antiséptica, antibacteriana, antiespasmódica.
A quién conviene: Se considera un remedio muy apropiado para acabar con la tos que cuesta que se vaya, y en general con las toses irritativas, secas y persistentes. También se aconseja en caso de catarro, gripe, bronquitis del fumador, laringitis y faringitis. Ayuda a combatir la infección y se ha utilizado contra la tos ferina y
los ataques de asma.
Cómo tomarla: Mientras persista la tos, se toman al día entre cuatro y seis cucharadas de postre del jarabe de drosera, sola o en combinación con otras plantas como el llantén y el regaliz.

Llantén, una barrera para las alergias

El llantén menor (Plantago lanceolata) destaca por sus grandes hojas alargadas, dispuestas en roseta, y las flores en espigas largas. Es propio de ambientes húmedos, desde márgenes de bosques a céspedes y prados, y crece silvestre en toda Europa. Con fines medicinales se cosechan las sumidades aéreas.
Sus propiedades: Demulcente, antiinflamatorio, antialérgico, expectorante, antibacteriano, antiespasmódico.
A quién conviene: El llantén actúa como un excelente protector y reparador de las mucosas. Alivia la irritación de las mucosas respiratorias, favorece la eliminación de mucosidad y rebaja la inflamación. Se indica en traqueítis, laringitis, bronquitis, procesos gripales y alérgicos con rinitis y conjuntivitis. A nivel digestivo, ayuda a combatir la gastritis y el estreñimiento.
Cómo tomarlo: Llantén solo o combinado con otras plantas, en jarabe, tres cucharadas soperas al día.

Sol de oro, para las alergias alimentarias

El sol de oro o siempreviva italiana (Helichrysum italicum) es una mata leñosa, de hojas lineales, duras, y flores amarillas agrupadas en una inflorescencia globulosa densa. Crece en ambientes secos y pedregosos de la Europa mediterránea occidental. Florece durante el verano y se cosechan las sumidades floridas.
Sus propiedades: Antialérgica, antiinflamatoria, antitusiva, antiespasmódica, bacteriostática, hepatoprotectora y diurética, inmunoestimulante.
A quién conviene: Se considera un buen remedio de herbolario para combatir los síntomas de las alergias alimentarias que se manifiestan con urticarias, inflamaciones oculares y rinitis. Ayuda a descongestionar las vías respiratorias y a reducir la tos en procesos gripales, bronquitis y sinusitis. Y sirve además para restaurar las funciones normales del hígado tras un episodio de alergia alimentaria, empacho o inflamación hepática.
Cómo tomarlo: Del jarabe de sol de oro se recomiendan hasta cuatro cucharadas soperas al día.

Ulmaria, la enemiga de la fiebre

La ulmaria o reina de los prados (Filipendula ulmaria) es una planta alta y grácil, de hojas compuestas de foliolos muy aserrados y flores blancas reunidas en inflorescencias de aspecto plumoso. Crece sobre suelos húmedos en prados y claros de bosques de montaña. Se cosechan las sumidades floridas.
Sus propiedades: Febrífuga, diaforética, analgésica, diurética, antiinflamatoria, antirreumática, astringente.
A quién conviene: La ulmaria es un excelente remedio de herbolario para tratar de bajar la fiebre en infecciones respiratorias como la gripe, la laringitis, la faringitis y la bronquitis, así como para aliviar la sensación de trancazo.
Cómo tomarla: En jarabe, tres cucharadas soperas a lo largo de la jornada.

Aloe para la acidez

Los aloes son plantas africanas muy utilizadas como ornamento por su belleza y resistencia. El aloe vera presenta rosetas de hojas suculentas de hasta 60 cm y flores amarillentas, agrupadas en inflorescencias terminales. Del aloe se emplea con fines medicinales el acíbar, jugo que se obtiene por incisión de las hojas, y la pulpa de las hojas directamente.
Sus propiedades: Digestivo, laxante, demulcente, dermoprotector.
A quién conviene: El jarabe de aloe es uno de los más apreciados y vendidos en los herbolarios. Se indica para favorecer la recuperación de las mucosas en casos de gastritis, acidez gástrica, pesadez estomacal y para combatir el estreñimiento ocasional.
Cómo se toma: Se toman unas tres o cuatro cucharadas soperas al día.

Cómo se prepara un jarabe en casa

Se necesita un equipo limpio por completo para evitar que alguna impureza altere el producto final.
Con medio litro de agua se prepara una infusión o decocción de 25 g de la planta o plantas, una vez troceadas. Se deja reposar y se cuela.
Se vierten 500 g de azúcar o miel en la decocción filtrada y depositada en un nuevo cazo, y se cuece a fuego lento hasta que la mezcla adquiera una consistencia de jarabe.
Para que resulte más consistente, se puede añadir pectina de manzana.
Se retira del fuego. Se deja enfriar tapando el cazo.
Se mete en un frasco de cristal translúcido con un tapón de corcho y se etiqueta (contenido y fecha deelaboración). Con tapones de rosca estallaría la botella pues los jarabes tienden a fermentar.

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