El plan diario perfecto para ganar energía

Aprender a combatir el estrés que te consume practicando la respiración abdominal, no saltarte nunca el desayuno, salir a caminar 10 minutos después de comer o salpicarte la cara con agua fresca

El plan diario perfecto para ganar energía

21 de marzo de 2016, 08:43

Son gestos muy sencillos pero eficaces que te ayudan a combatir el cansancio. Complétalos con una alimentación adecuada y comprueba su efecto revitalizante.

Por la mañana

8:00 h empieza el día con 15 minutos de ejercicio
Aunque tengas la sensación de que te levantas agotada, hacer 10 minutos de ejercicio de buena mañana es una auténtica inyección de energía. Empieza por salir de la cama despacio (si lo haces bruscamente fuerzas la musculatura de forma innecesaria). Lo ideal sería correr suavemente unos minutos para activar la circulación y luego realizar una tabla de estiramientos, pero puedes conseguir el mismo objetivo sin salir de casa haciendo círculos con los brazos, elevando las piernas o realizando unas cuantas sentadillas.

8:30 h no te saltes nunca el desayuno
Un estudio americano que observó a 30.000 personas durante 15 años llegó a la conclusión de que su salud y bienestar dependía de 7 factores y uno de ellos era desayunar. Piensa que tu rendimiento, sobre todo por la mañana, depende del desayuno. Si es escaso (y de eso pecan muchas mujeres) te cansarás ante el mínimo esfuerzo.

10:00 h bebe cada 2 horas aunque no tengas sed
Tu cuerpo se compone en gran parte de agua. Por eso, una mínima deshidratación puede hacer más densa la sangre obligando al corazón a bombear con más fuerza para llevarla a todos los órganos. Y eso se traduce en cansancio y fatiga.

11:00 h evita caer en la tentación del dulce
Un cruasán, un pastelito, una onza de chocolate... te da energía al momento porque dispara los niveles de glucosa, pero ese efecto enseguida desaparece y vuelves a sentirte decaída. Así que, como ya hemos dicho, a media mañana mejor un puñadito de frutos secos.

12:00 h Levántate y salpica la cara con agua
Si pasas mucho rato sentada, ya sea en casa o en el trabajo, el cuerpo se adormece. Para evitarlo, cada hora tómate 5 minutos para ponerte de pie y estirar los brazos y las piernas. Aprovecha también para salpicar el rostro con agua fresca. Una investigación publicada en el “Journal of Personality and Social Psychology” sobre el efecto de las terapias acuáticas comprobó que el simple gesto de refrescarse con agua cuando te sientes desbordada tiene un efecto vigorizante inmediato.

Al mediodía

13:00 h desconecta de todo si lo necesitas
La mente, así como le ocurre al cuerpo, también se satura y necesita un respiro. En esos momentos date un masaje circular sobre las sienes y la nuca. Otra opción es cerrar los ojos y taparlos con las palmas abiertas sin presionar, o colocarte en cuclillas con la cabeza hacia delante.

14:30 h camina 10 minutos después de comer
Aunque te invada el sueño y prefieras estirarte en el sofá, oblígate a caminar. Según un estudio de la Universidad de California, 10 minutos son suficientes para activarte y este efecto revitalizador dura hasta 2 horas.

Durante la tarde-noche

17:00 h escucha música para cargar las pilas

Su efecto terapéutico está demostrado: escuchar la música que te gusta hace que te olvides del cansancio y es la mejor compañera a la hora de hacer ejercicio porque te anima a practicarlo. Además, si haces algún deporte (tenis, bicicleta...) esta es la mejor hora para practicarlo porque la tasa de cortisol y glucosa, y por tanto la potencia muscular, están al máximo.

18:00 h reduce el estrés simplemente respirando bien

Cuando estás estresada respiras solo con el pecho, como si fueran cortos jadeos, y esta respiración lleva menos aire a los pulmones haciendo que te sientas más cansada. Así que si notas que las tensiones del día te van desgastando y a media tarde ya no puedes más, para y realiza unas cuantas respiraciones abdominales (en la columna de la derecha te explicamos cómo hacerlo). Y si te acostumbras a respirar con el abdomen te cansarás menos.

19:00 h ordena armarios, los papeles del despacho...

El desorden, en casa o en el trabajo, provoca descontrol, como si te superara la situación, y eso aumenta la sensación de agobio. Además, el simple hecho de hacer algo, aunque sea ordenar papeles, es energizante.
 

 

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