7 infusiones anticatarro

Curar un resfriado requiere reposo y una buena hidratación. Por ello una excelente idea es beber infusiones preparadas con plantas medicinales que ayuden a mitigar los síntomas y reconforten

7 infusiones anticatarro

23 de septiembre de 2015, 12:09

Primavera

Esta hermosa planta, propia de robledales y hayedos, ejerce una notable acción balsámica y mucolítica. La decocción de la raíz de primavera (Primula veris) es un remedio tradicional para despejar la garganta y expulsar mucosidades. Resulta de gran utilidad cuando la persona se siente acatarrada, con mucha congestión, estornudos frecuentes, debilidad, algo de trancazo e incluso algunas décimas de fiebre.

Cómo se toma. Se usa la raíz, pero también sus hojas y flores en infusión. Como puede resultar algo insulsa, si se le quiere dar un poco de sabor se le puede agregar zumo de limón.

Violeta

Cuando el catarro se presenta con mucha tos y es persistente o algo explosiva, la delicada violeta (Viola odorata) puede ser una opción interesante. Además de ablandar la tos y descongestionar las vías respiratorias, su ácido salicílico ayuda a aliviar el dolor por trancazo y la sensación de cabeza pesada. Ejerce también un efecto sudorífico que ayuda a bajar la fiebre.

Cómo se toma. En infusión simple, o bien combinada con pétalos de amapola. La proporción es de una cucharada de la mezcla por taza. Se deja ocho minutos en reposo. La tisana es oscura, de sabor denso y acaramelado.

Hisopo

Esta bella planta aromática, de floración casi otoñal, ofrece un remedio completo para calmar la tos y des-pejar la nariz y las vías respiratorias, ya que ayuda a eliminar la mucosi-dad excesiva. Por su efecto antisép-tico, ayuda también si el resfriado deriva en infección gripal.

Cómo se toma. Se mezclan a partes iguales ramilletes floridos de hisopo (Hyssopus officinalis) con menta, a razón de una cucharada sopera de la mezcla por taza de agua. Se hierve dos minutos y se cuela. Tiene un sabor delicado, como a tomillo pero más suave, que la menta realza.

Malva

La bella malva (Malva sylvestris) pue- de constituir la mejor solución para el clásico resfriado que se presenta con congestión nasal, picor en la garganta y ataques de tos, a veces irritativa. Ya se consumía antes de Jesucristo en verdura y las hojas majadas se usaban contra las picaduras de insectos y las quemaduras.

Cómo se toma. En infusión simple o con semillas de anís verde. La proporción es de una cucharada de la mezcla por taza. Se infunde diez minutos y se cuela. La bebida tiene un color oscuro, muy llamativo, y un sabor herbáceo que el anís consigue endulzar.

Mirto

Este bello arbusto, pariente del eucalipto, comparte con él idénticas virtudes balsámicas y antibióticas, que se explican por la acción de su aceite esencial. El mirto (Myrtus communis) constituye una excelente solución para combatir los catarros con mucha mucosidad, estornudos frecuentes y dificultades para respirar.

Cómo se toma. Para despejar las vías respiratorias, el aceite esencial se aplica en vahos: 1 g de esencia por medio litro de agua. También se pueden empapar unas compresas con la infusión de las hojas y aplicarlas bien calientes sobre el pecho dolorido.

Saúco

Plantar un saúco (Sambucus nigra) cerca de la masía o caserío fue en otro tiempo una costumbre muy sabia, por las grandes posibilidades medicinales y alimenticias de este árbol. Destaca por sus virtudes sudoríficas y diuréticas, muy útiles para combatir procesos gripales.

Cómo se toma. Las flores de saúco se suelen tomar en infusión combinadas con llantén, que ayuda a reducir la irritación de las mucosas. Se aconsejan de dos a tres tazas calientes al día. La bebida tiene un sabor algo dulce y meloso que agrada a muchas personas.

Jengibre

El rizoma del jengibre, muy rico en aceite esencial, se revela como un recurso de primer orden para combatir algunos de los síntomas del resfriado común, como los accesos de tos, el dolor muscular, el dolor de cabeza y las décimas de fiebre.

Cómo se toma. Se corta una rodaja de jengibre fresco (o bien 3 g de polvo seco), se añade al agua fría y se hierve cinco minutos. Se deja que repose y se cuela. Se le puede añadir miel para atenuar el sabor fuerte y algo picante del jengibre.

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