7 aliados de la salud

Ciertos alimentos y complementos naturales gozan de especial prestigio por su eficacia a la hora de proteger al organismo y por su extraordinario aporte nutricional

7 aliados de la salud

12 de febrero de 2016, 12:06

Kéfir

Esta bebida fermentada, cremosa y muy fácil de preparar en casa, es un excelente probiótico que facilita la digestión y refuerza el sistema defensivo. Los gránulos de kéfir, formados principalmente por bacterias del género Lactobacillus, permiten fermentar la leche de vaca, cabra u oveja. Contiene menos lactosa que la leche y, en cambio, es rico en ácido láctico, que regenera la flora intestinal. Además, el kéfir tiene mayor variedad de microorganismos probióticos que el yogur. Si se quiere suavizar la acidez del kéfir, se deja la leche menos tiempo en contacto con los gránulos.

Pipas de calabaza

Las pipas de calabaza y su aceite contienen vitamina E, minerales entre los que destacan el magnesio, el fósforo, el hierro, el cinc y el manganeso. Sus propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, emolientes y antiparasitarias las convierten en un complemento ideal para eliminar los parásitos intestinales, para reducir todo tipo de procesos inflamatorios, así como para prevenir la degeneración celular. Para problemas de próstata (hiperplasia benigna) se demuestran como uno de los remedios naturales más eficaces, tanto en forma de semillas, como de aceite o complemento dietético.

Aceite de onagra

El aceite de primera presión en frío que se extrae de las semillas de la onagra (Oenothera biennis) aporta ácidos grasos poliinsaturados como el gamma-linolénico (GLA) que equilibran la normal producción de grasa en la piel, la función de ciertos neurotransmisores y el sistema hormonal femenino. Dos cucharadas diarias disminuyen las molestias del síndrome premenstrual, la caída del cabello y los quistes mamarios. También resulta muy útil en los niños para mitigar la dermatitis atópica, tanto por vía oral –0,5 a 3 gramos diarios, en función del peso– como en aplicaciones tópicas.

Gomasio

Se elabora con semillas de sésamo tostado y sal marina, trituradas en una proporción de alrededor de diez partes de sésamo por cada una de sal. Aporta lecitina, aminoácidos esenciales, oligoelementos y minerales, entre los que abundan el calcio y el fósforo. Su contenido en sodio es mucho menor que el de la sal. Además, fortifica el sistema nervioso, regenera el intestino y restablece el equilibrio alcalino del cuerpo. Se espolvorea sobre los platos de cereales, verduras o ensaladas. Las personas hipertensas deben vigilar su consumo, ya que contiene sal.

Salvado de avena

De la cáscara del grano de la avena se extrae el salvado, un producto rico en fibras vegetales (solubles e insolubles), vitaminas del grupo B, hierro, fósforo y potasio. Destaca su riqueza en betaglucanos, un derivado soluble de la celulosa que ejerce un suave efecto laxante al incrementar la viscosidad de los alimentos. Además, absorbe y arrastra los ácidos biliares del intestino que dan lugar a la síntesis de colesterol, por lo que ayuda a disminuir sus niveles en la sangre. Se puede tomar mezclado con un yogur o como aderezo de ensaladas, sopas o platos de pasta.

Jugo de manzana

El jugo o zumo que se obtiene al exprimir las manzanas es un líquido agridulce de exquisito sabor, rico en sales minerales que le confieren propiedades diuréticas, antianémicas y recalcificantes. También posee un alto porcentaje de ácido málico, que estimula las secreciones digestivas, reduce las fermentaciones pútridas y contribuye a regular el tránsito intestinal. Dos vasos diarios son un perfecto reconstituyente en el embarazo, así como tras la práctica de ejercicio físico. El zumo ideal es el casero (para que no se oxide se mezcla con limón) o el que no procede de concentrado.

Clorofila

La clorofila es una fuente fácilmente digerible de vitaminas y minerales antioxidantes. Ayuda a eliminar sustancias tóxicas del organismo, combate el mal aliento, alivia el estreñimiento, disminuye el colesterol y repara los tejidos dañados por úlceras o inflamaciones. Este pigmento verde tiene cierto parecido con la hemoglobina, pero posee un átomo de magnesio en vez de un átomo de hierro en el centro del anillo de porfirina. Se halla en las algas y los vegetales de hoja verde, aunque también se comercializa en forma líquida o cápsulas.

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