6 errores a la hora de usar el fotoprotector

Ponerte poco, no usarlo si está nublado o escoger el primero que encuentras...

6 errores a la hora de usar el fotoprotector

16 de junio de 2015, 10:25

1
 Te lo aplicas solo en la playa o la piscina

Hazlo también al salir a la calle, incluso si tienes la piel mate y resistente al sol. Usarlo a diario retrasa las arrugas, está demostrado que hacerlo puede reducir un 24% el envejecimiento cutáneo. De hecho, el 80% de los signos visibles del paso del tiempo (arrugas, manchas, deshidratación y flacidez) están causados por la exposición al sol, por lo que proteger la piel durante todo el año es fundamental. Si la aplicación del protector solar es necesaria en las pieles sanas, resulta totalmente imprescindible en las pieles sensibles al sol, irritadas, sometidas a cirugía y en las cicatrices recientes, así como para la prevención de las manchas producidas por el embarazo.

 2 
Escoges cualquier fotoprotector

No te fijes solo en el FPS. Porque lleven el mismo número, 30 por ejemplo, no da lo mismo que sean de cualquier marca. Al margen de que hay texturas más agradables y convenientes que otras, piensa que los muy económicos, aunque protejan de las radiaciones UVA y UVB, no lo hacen en la misma medida que los fotoprotectores de calidad. Estos aportan también otros beneficios. Filtros solares de amplio espectro y fotoestables. Si lo especifica en el envase significa que mantienen su total eficacia durante el tiempo de exposición al sol (lo confirman los estudios clínicos). Garantizan más protección UVA. Para asegurarte de que es la óptima, según recomienda la normativa europea, fíjate en que el UVA vaya rodeado de un círculo, son resistentes al sudor. Y se pueden aplicar sobre la piel mojada gracias a sus polímeros.
Algunos son hipoalergénicos. O con protección 100% mineral (sin filtros químicos), por si tienes alergia a estos componentes.

3 Olvidas protegerte las zonas escondidas

No olvides proteger del sol las orejas, la nuca, los dedos de los pies y, sobre todo, el escote, que tiene una piel muy fina y es una zona donde el sol incide directamente.

4
 Eres tacaña con la cantidad

Cubre bien todo el cuerpo. La mayoría de personas aplican solo entre el 25 y el 50% de la cantidad realmente necesaria. Usa la dosis idónea. Para obtener el nivel de protección indicado en el envase tienes que aplicar el protector de forma generosa, hasta que toda la piel esté bien cubierta de producto. Se requieren unos 30 ml para cada aplicación en un adulto, lo que equivale al tamaño de una pelota de golf. Si consideras cada zona por separado. Aplica en cada una –cara, brazo, pierna, escote– el equivalente a una moneda de 2€ si el fotoprotector es una emulsión u 8 pulverizaciones si es spray. Es preferible excederte. No escatimes producto. Piensa que si aplicas la mitad de la cantidad recomendada de un FPS 30, por ejemplo, el resultado no es un FPS 15, sino un FPS entre 7 y 9.

5 
No lo refuerzas con un sérum antioxidante

Potencia la protección con un sérum con antioxidantes, tendrás un escudo extra. Neutraliza los radicales libres. Desde hace más de una década se ha comprobado que los activos antioxidantes sobre la piel proporcionan una protección más completa frente al fotoenvejecimiento. Funcionan como un filtro biológico y combaten los radicales libres que han logrado traspasar los filtros solares, alcanzando las capas más profundas de la piel. Combina activos. Los productos (sérums, fluidos, ampollas...) que combinan varios antioxidantes (vitaminas C y E, ferúlico, etc.) dan mejores resultados que las fórmulas con uno solo.

6 Pasas de él si hay nubes o estás bronceada

Utilizar un fotoprotector resulta imprescindible los 365 días del año, independientemente del clima que haga y el grado de bronceado que se tenga. Los rayos UV pasan a través de las nubes y llegan hasta la piel. Los rayos UVA incluso atraviesan los cristales, llegando a la dermis, donde se acumulan sus efectos dañinos. La piel morena es la que menos sufre los efectos de la radiación a corto plazo (enrojecimiento, inflamación) pero es igual de sensible a los efectos nocivos a largo plazo (manchas, arrugas...). Si tu piel ya está bronceada o tienes un fototipo de piel moreno, sigue usando un fotoprotector, aunque sea con FPS algo más bajo, pero que no debería ser inferior a 20.

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