En Granada

Un hombre intenta vengarse del asesino de su hija 33 años después

El padre atacó con un cuchillo, en la calle a pleno día, al hombre que intentó violar y asesinó a su hija de 4 años en 1985

Un hombre intenta acuchillar al hombre que asesinó a su hija hace 33 años

16 de abril de 2018, 11:33 | Actualizado a

Un hombre de 70 años fue detenido el viernes pasado, 13 de abril, por atacar con un cuchillo, en la calle y a plena luz del día, a otro hombre en una pequeña localidad de la provincia de Granada. El agresor explicó a la policía que el hombre al que había intentado acuchillar, de 54 años, es el hombre que intentó violar y asesinó a su hija de 4 años en 1985. El padre pasó la noche en las dependencias policiales y el sábado a última hora fue puesto en libertad.

Han pasado 33 años desde que el carnicero de profesión Juan José Fernández perdió a su hija, Ana Isabel Fernández Sánchez. Por aquel entonces la pequeña, de 4 años, desapareció un día y su familia no volvió a verla con vida jamás. Sucedió en un pequeño pueblo a 20 minutos en coche de Granada capital, llamado Huétor Santillán. Tras varios días de búsqueda, se encontró el cuerpo de la niña en un pozo de más de tres metros de fondo en una finca de la zona, "hundida en el agua y el fango", según relataron los medios entonces.

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El mismo día del hallazgo del cadáver la policía ya había detenido a dos posibles culpables, dos primos de la madre de la pequeña. Tras los interrogatorios, los agentes descartaron la implicación de uno de ellos en el crimen y concluyeron que el segundo, Enrique Sánchez, era el asesino de Anabel. Efectivamente, Sánchez, que pasó más de dos décadas en prisión a pesar de haber sido condenado a 40 años y una multa de dos millones de pesetas, confesó que había convencido a la niña de que fuera con él para comprarle golosinas. Sin embargo, el asesino la llevó a una finca deshabitada a las afueras del pueblo donde intentó violarla sin éxito. Ante la resistencia de la pequeña, decidió arrojarla a un pozo, lo que terminaría definitivamente con su vida.

La sentencia del caso explicaba claramente el proceso que había seguido Enrique Sánchez aquel día. "Para evitar que Ana Isabel pudiera contar lo sucedido concibió la idea de quitarle la vida, por lo que seguidamente, tras quitar la tapa del pozo, arrojó al mismo de cabeza a la niña, tapándolo a continuación... dando lugar a que falleciera a causa de asfixia por inmersión, por ingreso de agua y barro en las vías pulmonares", escribió el juez en 1985.

Sánchez jamás pagó la multa ni pudo reparar, por muchísimos años que cumpliera, el daño y el dolor que había provocado a aquella familia, la suya propia. Por ello, y a pesar de que ya llevaba en libertad algunos años, cuando Juan José Fernández se lo encontró el mediodía del viernes no pudo ni quiso controlar sus ganas de venganza. Gracias a la edad y a la llegada de la Policía, Sánchez se libró de consecuencias más graves que las heridas, golpes y profundos cortes en las manos y nariz que el padre de Anabel le dejó. Sin embargo, el agredido no dijo en ningún momento la verdad de por qué Juan José le atacó y justifico el asunto asegurando que quería robarle. Ahora, probablemente cabrá esperar que se encuentren de nuevo en los juzgados, después de 33 años.

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