Carlos, el primogénito, esperará unos meses

¿Quiénes, cuándo y cómo heredarán los 46 títulos nobiliarios?

¿Y tú qué opinas?

Duquesa de Alba

20 de noviembre de 2014, 14:31

Por MARIÁNGEL ALCÁZAR

 

Carlos Fitz-James Stuart Martínez de Irujo aún no es duque de Alba. Como marcan las normas de la aristocracia, el primogénito de Cayetana de Alba, respetando el luto, no pedirá oficialmente la sucesión al título hasta que pasen unos meses. Es el Ministerio de Justicia quien abre el expediente por si existen impugnaciones lo que no producirá en este caso, ya que es el hijo mayor quien, junto al ducado de Alba, recibirá igualmente el resto de títulos que su madre heredó excepto los que en vida cedió a sus otros cinco hijos.

 

Cayetana de Alba poseía 46 títulos nobiliarios lo que la convertía en la persona con mayores honores del mundo. Aunque, desde hace años circulaba la leyenda de que hasta la reina de Inglaterra le debía ceder el paso, no es cierto ya que aunque la duquesa de Alba tuviera tantos títulos, el de reina es, lógicamente, el de mayor rango.

 

A lo largo de los años, la Casa de Alba ha ido acumulando títulos y propiedades por herencia y porque en la familia siempre ha imperado el régimen del mayorazgo, que otorga todos los derechos al hijo mayor, para evitar que se disperse el patrimonio. Al llegar a Cayetana de Alba, a los títulos que recibió de su padre, Jacobo Fitz-James Stuart, se sumaron los que recibió de su madre, Rosario de Silva, que era hija única y murió a los 35 años.

 

Los seis hijos de la duquesa de Alba recibieron al cumplir 18 años algunos de los títulos nobiliarios de los que era titular su madre:

 

Carlos, el primogénito, posee el ducado de Huéscar y recibirá el grueso del legado materno.

 

A su hijo Alfonso, le entregó el ducado de Aliaga, el ducado de Híjar y los condados de Aranda y Palma del Río (ambos con Grandeza de España) y de Guimerá y de Ribadeo (sin Grandeza), y los marquesados de Almenara y de Orani.

 

Para Fernando, el tercer hijo y el único que no se ha casado, Cayetana reservó el marquesado de San Vicente del Barco.

 

A Jacobo le correspondió el condado de Siruela.

 

Y para Cayetano el ducado de Arjona y el condado de Salvatierra.

 

A María Eugenia, la menor de sus hijos y única niña, la duquesa de Alba reservó el título de duquesa de Montoro, que ella misma usó de joven hasta que recibió el título de duquesa de Alba.

 

Carlos, el primogénito y futuro duque de Alba, y Jacobo, conde de Siruela, cambiaron el orden de sus apellidos. El Martínez-Irujo paterno pasó a segunda posición por detrás del histórico Fitz-James Stuart, a fin de dar continuidad al apellido.

 

La totalidad del patrimonio, que incluye fincas, palacios, castillos y una ingente cantidad de obras de arte entre las que se incluyen cuadros de Velásquez, El Greco y Goya, seguirá siendo propiedad de la Fundación Casa de Alba que gestionará el nuevo duque. Algunos de los bienes privados de la duquesa, como sus casas de San Sebastián e Ibiza, ya fueron donados en vida por la duquesa poco antes de casarse con Alfonso Díez, aunque habrá un nuevo reparto cuando se lea el testamento.