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Se busca: modelos que coman

Conchi Álvarez de Cienfuegos
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Modelos

15 de febrero de 2016, 09:59

Leo en Mashable el siguiente titular: “Una marca de moda obligará a sus modelos a comer durante los reportajes de fotos”. Me quedo a cuadros. ¿Dónde fue aquella broma de ‘don’t feed the models’ con la que tanto se ironizó en su día? Olvidadísima, gracias a Dios. Ahora a las chicas se las obliga a comer. Bueno, lo de obligar es un decir, tal y como explica Rose & Willard, la firma que ha salido con tal polémica cláusula en sus contratos: “Por supuesto que no vamos a forzar a ninguna modelo a comer. Tan solo, se las animará a que coman con nosotros en un almuerzo informal en el que nos reunimos todo el equipo de manera amistosa. No estamos imponiendo medidas ‘draconianas’ en ninguna de nuestras maniquíes. Solo es una simple comida, pizza, lo que ellas quieran… perfectamente pueden elegir no firmar nuestro contrato y no volver a trabajar con nosotros jamás”. Tras eso, más de una se comerá todo lo que le pongan delante por tal de conservar el trabajo. Hasta las piedras.

Esta medida, que para alguno podría pecar de excesiva, ha sido impuesta después de que una modelo, en una de sus sesiones, comenzara a delirar tras haberse negado a probar bocado en todo el día. Entendéis ahora el porqué de muchas cosas, ¿verdad? Esta cláusula es un tutelaje para las muchachas, a veces solo adolescentes, que harían cualquier cosa por convertirse en tops, hasta matarse de hambre. Ahora tendrán que hacer todo lo contrario.

karly pizza

"¿Cómo habíais dicho que se llamaba esto?", "Pizza, Karlie, p-i-z-z-a"

Pero, ¿y si vamos un poco más allá? ¿Y si no solo pensamos en las jóvenes, starlettes ansiosas de fama, y si por un momento pensamos en la marca? ¿No os dais cuenta la mala imagen que les podría haber acarreado el episodio de la modelo delirante? ¿No podría ser este contrato solo un lavado de reputación más? Digamos que no es casualidad que ahora, cada vez que hay un desfile o un fotógrafo en el backstage haya una tremenda profusión de modelos comiendo. El verbo que menos se ha vinculado a esta especie de mujeres. Ahora existe un empeño casi obsesivo en demostrar que no pasan hambre, que hasta se las anima a comer (o, en este caso concreto, que hasta se las obliga por cumplimiento de contrato).

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Hay algo casi exótico en ver a una modelo comer, y ese exotismo radica en que no lo hemos visto. No nos lo han mostrado las marcas. Ahora, las caras B de los desfiles están repletas, además de botellines de agua, de boles de hummus, crudités para mojar, piezas de fruta, o ya ¡a lo loco! ¡¡bollería!! Lo vemos en el desfile-show más mediático, el de Victoria’s Secret, en donde ellas mismas, las ángeles, han dicho que se lo trabajan duro y no se permiten caprichos antes del día D. Ahora hay que sacarlas comiendo. Ahora queremos humanizarlas. Ahora queremos demostrar que no se matan alcanzando unos cánones imposibles. Ahora nos conviene.

Qué queréis que os diga, me parece bien este tutelaje sobre las chicas, pero querría saber qué porcentaje de esta decisión viene motivado por cuestiones publicitarias y de reputación de marca, y cuánto por interés por ellas, las que, al final, se tienen que adaptar a todo como si no tuvieran ni voz ni voto.

modelo victoria secret

Respira aliviada porque no la demandarán por incumplimiento de contrato

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