En el punto de Mila

"Rocío Carrasco, no deberías silenciar a mis compañeros"

Mila Ximénez
Mila Ximénez

7 de septiembre de 2016, 12:35

Se casa Rocío Carrasco. Durante dos semanas me han hecho repetidamente la pregunta de si estoy invitada. Y siempre digo lo mismo. No tiene por qué. Yo era amiga de su madre, a través del padre de mi hija, Alba, que era íntimo de Pedro Carrasco, padre de la novia. O sea, nuestro vínculo no arrastra ningún compromiso.

Dolorosas ausencias

La veo feliz. O al menos es lo que quiere que sepamos cuando le preguntan. No tengo ninguna duda de que se casa enamorada hasta ‘las trancas’ de Fidel. Y cuentan que van a tirar la casa por la ventana. Y cientos de invitados que danzarán durante la celebración buscando la foto.
Pero yo no puedo dejar de oír el ruido del pasado y este me dice que ese día va a flotar en el ambiente un tufo a invitadas vestidas de hipocresía con volantes hilvanados, y un olor a ausencia, que en algún momento le arañará el alma.
La conozco algo. O al menos eso pensaba hasta que entró en ese bucle televisivo que maneja cómoda con cómplices necesarios.
Me gustaba verla en brazos de su madre. Rocío la miraba con la misma pasión que la desgarraba en el escenario. Y Pedro hablaba de ella como de un bebé eterno. Durante mucho tiempo se desdibujó en el panorama mediático voluntariamente y tuvo un recorrido de silencio muy largo. Siempre pensé que no se movería, a pesar de las turbulencias. Pero... Esos focos apagados se encendieron de nuevo y corrió a por ellos como una polilla a la luz. No sé cómo se va a proteger ahora y si ni siquiera le importa. Está en su derecho de decidir caminar por el asfalto de la prensa. Una prensa que se ha sentido indefensa, eso sí, ante sus vapuleos judiciales. Maneja el silencio de muchos con la misma maestría que su padre los puños. De todas formas, ella sabe que le deseo lo mejor. Me siento incapaz de dar consejos, ya conocéis mis múltiples equivocaciones. Aun así, me gustaría decirle que no cubra sus huecos emocionales con figurantes, que muy lejos de sentir aprecio por ella, están presentes para sacudirse algo su imagen de mercadillo.

rociito

Callar bocas equivocadas

Has decidido celebrar una boda muy lejos de la intimidad. Solo me gustaría que, a partir de ahora, dejes respirar a quienes en el uso de su libertad de expresión puedan comentar las presencias y las ausencias. No deberías utilizar el teléfono para silenciar a mis compañeros. Deberías hacerlo para callar a algunos y algunas que nos venden tu vida sin pudor y luego sonríen ante una cámara que las vista de seda. Buena suerte, Rocío. Y que tus padres te acompañen.

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