En el punto de Mila

"No soy taurina, no me gusta la fiesta, pero amaba a Adrián"

Mila Ximénez
Niño torero

12 de abril de 2017, 07:00

Ha muerto Adrián Hinojosa, el niño que quería ser torero. Y he sentido dolor y rabia al enterarme. Tenía tan solo ocho años y un sueño. Un sueño que enfureció a algunas mentes retorcidas y cobardes que, bajo el pasamontañas de la intolerancia y el odio, fueron capaces de empañar el discurso infantil de un niño, alejado de la esencia de los adultos.

Aplaudiendo su faena

No soy taurina, pero me emocionaba oírle. No me gusta la fiesta, pero amaba a Adrián. Tanto que lo imaginaba vestido de luces y yo, con un pañuelo blanco, aplaudiendo su faena. Eso habría significado que venció a la muerte. No veía nada más.

La tierna ilusión de un niño

¿Que más nos puede producir la ilusión de un niño? Solo ternura. Pero salieron de los agujeros más inmundos de las redes los violadores de la inocencia. En fin. Estas bestias no merecen más líneas. Adrián cumplió parte de su sueño e hizo el paseíllo y fue sacado a hombros en la plaza de toros de Valencia. Ahora se ha marchado. Y el mundo taurino le despide como se despide a los maestros.

Homenaje en Las ventas

Insisto: no soy taurina. Pero hoy he llorado viendo el minuto de silencio y los aplausos de todos los aficionados en la plaza de de Las Ventas. Siempre me revuelven las muertes tan tempranas. No llego a entender esa recogida tan temprana. Hoy, este niño me ha hecho soñarle con su traje de luces. Y apartada de mi discurso, solo me sale esta frase: “Suerte en tu viaje, ¡maestro!”

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