En el punto de Mila

No me gustaba María Lapiedra y está consiguiendo que la crea y la entienda

María Lapiedra
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María Lapiedra. Le guión más bonito del mundo

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María Lapiedra. El 'Poli' de María

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María Lapiedra y Gustavo González. Identificadas con ella

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María Lapiedra. Entiendo a María Lapiedra

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Gustavo González. Un nuevo camino juntos

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María Lapiedra. Un escenario real

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Gustavo Gonzalez. Luchar contra la rutina

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María Lapiedra. Ojalá sean felices

19 de diciembre de 2017, 13:20 | Actualizado a

¿Quién nos iba a decir que Gustavo y María Lapiedra iban a convertirse en la teleserie más seguida desde hace tiempo?

Tengo que reconocer que estoy algo perdida en esta historia. Tal vez, porque ni ellos mismos han previsto el maremoto de sus declaraciones. O al contrario, porque nos han colado el guión más bonito del mundo.

Vi el 'Poli' de María y, tengo que reconocer que, dio una vuelta de tuerca importante a su perfil de pérfida. No me gustaba María Lapiedra y está consiguiendo, no solo que la crea, sino que la entienda. Y creo que muchas mujeres se sintieron cerca de ella y masticaron cierto arrepentimiento por no haber tenido la valentía, como ella, de haber peleado por dejar de ser la tapada.

Escuché a mis compañeros referirse continuamente a una única víctima de la trama de esta traición, y no estoy de acuerdo. María también ha sido rea durante mucho tiempo de promesas incumplidas que la tenían maniatada a su secuestrador. Los vacíos que te dejan los adioses continuados de la persona que amas, producen un dolor insoportable. Ahí la entendí y empecé a mirar diferente el retrato de esta relación.

No dudo que se quieran en absoluto, pero también tengo la sensación de que prima un afán de curar desgarros de mucho tiempo por parte de ambos. A pesar de la pasión y la lucha que han mantenido por no perderse, ahora que parece que han llegado a puerto de ser libres para devorar el tiempo perdido, no tiene buena pinta el resultado final.

En este nuevo camino que parece que quieren recorrer juntos van a tener que hacerlo sorteando mucho dolor y rabia, como a quienes han apeado a manotazos de engaños dejándoles heridos en un arcén.

Como he dicho al principio, es imposible dudar de la pasión que sienten el uno por el otro. Pero ésta siempre se consumaba en escenarios perfectos. Ahora tienen que engancharse a la vida real, con la pérdida de colorido que ésta tiene. Hacer el amor abrazados como si no hubiera un mañana, porque tal vez no lo haya, cambia mucho cuando la magia de las sábanas arrugadas sé convierte en una rutina.

Como he dicho al principio, no dudo que ambos se quieran pero, por encima de todo, tenían la necesidad de poseerse sin clandestinidad. Espero que la pérdida de ésta no les fracture la fantasía. Ojalá les salga bien A mí me gustan los finales felices. Tal vez por eso decidí hace tiempo ser la guionista de mi propia vida.

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