En el punto de Mila

"El gesto más contenido de los Goya: el de Penélope Cruz cuando cantaron el nombre de Natalia"

Penélope Cruz Mila Ximénez
Penélope Cruz

10 de febrero de 2016, 07:00

Es domingo por la tarde. Un día malo para escribir, porque desde que era niña, siempre mis demonios bailan este día alrededor de una hoguera escupiendo ascuas malditas.
El viernes fue un día muy largo para mí, en muchos sentidos. Me reventaba la cabeza y me dolían los oídos como si mis tímpanos fueran a reventar en cualquier momento. Llegué a pensar que se desparramarían por el plató como confetis ensangrentados. A todo esto, se unía la tristeza de un equipo que tenía el alma y la cabeza pegada a la cama de un hospital. Esa noche, lo imperante era darle el último aplauso a una compañera y amiga que sabíamos que no llegaría al día siguiente.
Me cuentan que decía, a pesar del dolor y de la ausencia, que sabía que iba a dejar solos a sus hijos y que eso era lo único que le importaba.
¡Callaos! Quiero oír el adiós de mis compañeros.

Belén Aguilar

Belén Aguilar, a la derecha en la imagen


Hablo de Belén Aguilar. Murió el sábado a mediodía. Lo supimos por nuestro director Alberto: “Quiero comunicaros que acaba de fallecer Belén Aguilar. Ayer me pidió que me despidiera de vosotros y que os diera las gracias. Un beso enorme de su parte”.
La muerte no debería saltarse pasos de peatones con gente brincando por la vida.
Decía Baltasar Gracián: “La muerte para los mozos es naufragio, y para los viejos tomar puerto”. Todos nos hemos hundido contigo un poco. No puedo prometer que nos acordemos de ti siempre, pero te aseguro que tardaremos mucho tiempo en olvidarte.

Y la vida sigue
La vida continua y quiero hacer el ‘sube y baja’ de los Goya
–Lo más emotivo: la dedicatoria de Daniel Guzmán a su abuela.
–Lo más ridículo: el ‘homenaje’ de Elvira Lindo a la Preysler. No le hizo ningún favor cuando puso los focos a su persona. Ahí no había filtros y sí mucha belleza que, según me cuentan, ocupó el iris del escritor toda la noche.

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–Lo más fresco: Natalia de Molina.
–La más elegante: Nieves Álvarez.
–Los más deslucidos: los Preysler-Llosa.
–Lo más justo: los premios a ‘Truman’ y Pablo Alborán.
–La más bella: Goya Toledo.
–La más divertida en vestuario: Macarena Gómez.
–La joya más impresionante: la de Juana Acosta.
–El gesto más contenido: el de Penélope Cruz cuando cantaron el nombre de Natalia.
Y cierro con el maestro de ceremonias poniéndome de rodillas ante el talento de Dani Rovira.
Los Goya están superando a los Oscar. Aquí se premia el talento, no los intereses de los ricos americanos o japoneses que pagan por meter a sus amantes en un reparto, donde el único casting son sus tetas turgentes.

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