"Cuando me rompo, Jorge sabe cómo recoger trozos"

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“Cuando me rompo, Jorge sabe cómo recoger trozos”

14 de diciembre de 2016, 10:15

En este momento, estoy sentada delante del ordenador, pensando en qué o sobre quién escribir. Y me vienen las imágenes de una larga cena en Lisboa con Jorge, P., Marisol y Antonio. Cenas con sobremesa de horas, que siempre se me hacen cortas. Era la única del grupo que no conocía la ciudad, y me dejé llevar por ellos, brincando por calles y rincones que me fascinaron. Siempre que me invitan, me apunto. Caminar con ellos por cualquier sitio es dejarte abrazar por el interés de todo lo que miras. Saben viajar, como solo saben hacerlo los gourmets itinerantes. Y yo los apuro, como si fuera la última vez que puedo disfrutar de ellos.

"Me gusta provocar a Mila para que se cabree lo justo y se coja rebotes pequeños"

"Me gusta provocar a Mila para que se cabree lo justo y se coja rebotes pequeños"

Jorge se despedía de nuevo del ‘Deluxe para tomarse un respiro y hacer en Valencia estreno y despedida de su obra, ‘La vida iba en serio’. Antes me entristecían sus ausencias. Ahora, me cuelgo de esas alas que ha sabido construirse a golpe de renuncias. Siempre que estoy con él y P. a solas, le digo lo mismo. No es un secreto que le quiero a rabiar, pero ha superado este sentimiento por la admiración. Nunca olvidaré esa tarde en Barcelona, después de mi vuelta de la isla, y cómo Alba y yo oíamos tronar al público aclamando la función. Ahí me di cuenta de que es imparable.

No hace aspavientos en el afecto, pero sabe como nadie cogerte en las caídas libres. Si le veo mucho, a veces le echo de más. Pero si desaparece, es imposible no echarle de menos. En Lisboa, le hemos vuelto a echar un pulso al miedo. Hemos comido como sibaritas, bebido como adolescentes en su primera fiesta, y nos hemos reído hasta hincar las rodillas en tierra. Jorge tiene la capacidad de sacudirme el miedo. Solo él conoce de mí este sentimiento carcelario que intento asfixiar cada día. Cuando me rompo, sabe como recoger mis trozos sin manoteos trágicos. Sé que tiene una ruta que le impide disfrutar ahora de esas noches de trotes a ningún sitio. Pero también sé que ha conseguido brindar con el éxito, sin que le tiemble la copa. Bueno, está claro que tengo un día nostálgico. Son de esos que es mejor no llamarle. Me diría, “¿pero qué te pasa, hija?”, y me dejaría sin argumentos. Pero no superará aquella mañana lluviosa en Madrid que me quejaba por teléfono con él del tiempo. Y me dijo: “¿A ti qué más te da, hija, si no tienes piscina ni jardín?”. Ahí se disiparon la niebla y la tristeza. Me tuve que reír. Ha sabido acercarse a la felicidad y empapa a su entorno de ella. Siempre nos quedará París y Lisboa.

“Cuando me rompo, Jorge sabe cómo recoger trozos”

Por Mila Ximénez

Comienzo una nueva andadura como colaboradora de Lecturas. Una aventura que voy a disfrutar, sin duda. Cada semana os hablaré de todo aquello, y aquellos que me hacen revolverme, indignarme o divertirme. Siempre con el leve filtro y la pasión que me caracterizan. Todo bajo el punto... de Mila.