En el punto de Mila

Carta abierta a 'Las Campos'

Terelu Campos María Teresa Campos Mila Ximénez
Montaje Campos y Mila

Más Sobre...

Telecinco

3 de febrero de 2016, 07:00

Queridas ‘Camposhian’:

Me dirijo a vosotras porque es difícil contaros lo que siento en la vorágine de un plató donde suceden situaciones que manejáis cada vez con más paraguas y sutiles criterios.
Me gusta cuestionaros porque jugáis a las tejas saltándoos siempre el escalón peligroso. Y eso hace revolverme.
Cuando comento con gente de mi entorno que voy a escribir sobre vosotras me repiten siempre con la misma cara de pavor esa frase que detesto: “¡¡¡Cuidado con lo que dices!!!”. Pues vale.
Hablaré deslizándome en la pista de patinaje que me permitan, pero me niego a bajar haciendo la cuña de los tontos que intentan adelantar y siempre se pegan una hostia.

“Tal vez no la entendáis y os distanciéis de mí, pero detesto el cinismo y el miedo”

No me gusta que abanderéis la ética y la estética, porque habéis formado parte de una mesa camilla donde se hablaba de almas en alquiler y sin defensa.
No me gusta que pongáis cara de salvadoras de la intimidad cuando habéis sido pioneras en hablar de vuestras vidas y las de los que os han acompañado en el camino.
No me gusta que repitáis como un mantra que los que nos dejamos llevar por la pasión y salimos al campo de batalla sin escudo siempre perdemos.

Mila y Terelu abrazadas

Sí me gusta cuando os desnudáis y pedís abrigo con ojos de sinceridad, o cuando hacéis equilibrios para no implicaros.
Tal vez esta carta no la entendáis y os distanciéis de mí, pero detesto el cinismo y el miedo. Y no tengo más salida que tirar cada día mis muletas de miedo al aire y dar un paso adelante cuando me ponen en la fila de los maquis continuamente perseguidos por las fuerzas del orden.

“No pongáis cara de salvadoras de la intimidad cuando habéis sido pioneras en hablar de vuestras vidas”

Sé que es un galimatías difícil de entender para los que me consideran amiga de Terelu. Y tal vez extiendan sus plumas reales intentando desdibujarme en los huecos de sus colores. No importa. Porque me gusta cuando saca su fiereza y cuando llora de impotencia por no hacerlo. Cuando salimos de copas y la risa está asegurada y cuando me mira e intenta meterse en mi rabia para detenerme.
Pero me voy a ir a mis citas. Tito Livio decía: “El miedo incrementa la audacia”. Y otra de San Francisco de Sales: “Reprender a los demás es muy fácil pero es muy difícil mirarse bien a sí mismo”.
Esta carta, seguramente, me costará alguna bronca y tal vez, ¿por qué no?, una penalización, pero me quedo con la esencia que me hace no doblarme.
Les tengo cariño a ambas, pero me alejo cuando abrazan al enemigo mirándoles con ojos de miedo, y me pregunto el porqué. Me gusta cuando las cosas se hacen sin pedir interés a largo o corto plazo.

Relacionado con esta noticia

Relacionado con esta noticia

Noticias relacionadas

Más Sobre...

Loading...