En el punto de Mila

"Carlota avanza en el cortejo de la fama con bastante soltura"

Mila Ximénez Carlota Corredera
Carlota Corredera

21 de diciembre de 2016, 07:00

Mi directora, compañera y amiga Carlota Corredera lleva una larga temporada ocupando las portadas de las revistas. El éxito de Carlota ha llegado a galope después del nacimiento de Alba. Fue un embarazo difícil, que terminó con un parto largo y complicado. Después, la lucha con el sobrepeso. Ahora que narro un final feliz, tengo que confesar que pocos o ninguno confiábamos en que le ganara la batalla a esos kilos que se presumían difíciles de perder. Solo con la fuerza de una atleta emocional. Pero ella lo era.

Plantando cara a la vida

Carlota ha pasado por momentos muy duros en su vida. Le han hecho añicos ausencias tempranas en su vida que, me consta, echa de menos ahora más que nunca. Cuando la vida te tiende la mano para pasear por el éxito, añoras compañeros de viaje que disfrutarían muchísimo de esa excursión. Ese sentimiento le viene con frecuencia cuando, en plató, se habla de familias desunidas. No puede evitar las lágrimas, aunque intenta disimularlas para no quitarle el trono a Lydia. Y en el intento pone mohínes infantiles que me producen mucha ternura. Pero la vida sigue, y ella ha decidido plantarle cara.

La conozco hace muchos años. Es dura en el trabajo, pero maleable en el afecto de los que la rodean. Y eso le crea empatía. En este momento, toda su vida se ha revuelto contra el “no puedo”. Y solo quiere pronunciar el “sí, quiero”. Avanza en el cortejo de la fama con bastante soltura. Pero tengo la impresión de que frena el paso largo. No tiene prisa por llegar, y eso le hará menos dificultoso el ascenso. Las escaladas, en este mundillo, tienen que ser controladas para no perder el oxígeno de la razón. El otro día me enseñaba fotos de hace un par de años y nos reíamos diciendo que parecía que estaba disfrazada de luchadora de sumo. Mira el pasado con la misma sonrisa del presente. Y eso le hace disfrutar cada logro sin una mueca amarga del ayer.

Carlota es un ejemplo de superación. Y eso nadie lo puede debatir. Y yo me alegro por ella. La vida le debía un reembolso y se lo ha ingresado. Algunos pueden pensar que el ritmo que lleva es rápido, y puede pegar un traspié. Pero yo sé que en este viaje tiene una familia que no la deja volar por encima de sus pies. Es cierto que tiene ahora mucho brillo alrededor. Pero también que sabe que son fuegos fatuos. Aunque esto nada tiene que ver con lo que le queda por hacer, que es mucho. Y los que la queremos brincaremos con ella donde vaya. Un millón de abrazos, amiga.

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