El bulevar

"No sabía que Marta Hazas fuera tan divertida"

Màxim Huerta Marta Hazas
Marta Hazas

16 de marzo de 2016, 07:00

Mientras escribo esto miro de reojo el premio que me acaban de dar en La Rioja: Mejor Escritor, escrito a fuego en un trozo de barrica de vino junto a mi nombre. Lo acabo de poner en la estantería, junto a las fotos. En Semana Santa me lo llevaré a la playa para que lo vean mis padres. En el fondo estas cosas también les hacen ilusión a ellos, incluso más que a mi porque me parieron. Los padres siempre esperan cosas buenas de nosotros y cuando llegan da gusto celebrarlas. La gala era en Logroño y los compañeros de TVR premiaban también a la película Palmeras en la Nieve, a Manel Fuentes, a El Chiringuito de Pepe, a Marta Hazas, al entrenador Sergio Scariolo y a Moncho Borrajo, por su trayectoria. Me puse mi traje azul y salí de TVE directo a Logroño con ganas de beberme un vino y celebrar que la novela “No me dejes” me ha dado tantas alegrías. A mi estas cosas me llegan al corazón y, como decía Ana María Matute, siempre pienso que no me las merezco, pero tampoco creo que me merezca la hernia de hiato, la diverticulitis o el asma y también las tengo. Así que, muchas gracias riojanos.

Màxim Huerta y Marta Hazas

Al primero que vi fue al director y al actor de Palmeras en la Nieve, Fernando González Molina y, sin ningún tipo de pudor, le dije que debería hacer una película de uno de mis libros. “A qué esperas”, dije audaz. A los 45 debes decir lo que piensas si no hace daño, claro. Y, como el vino abre la sensibilidad, lo dije vehemente y feliz. De hecho, en cuanto vi a Marta Hazas –qué guapa y qué simpática es la jodida- me puse a fantasear y me la imaginé vestida de años veinte paseando por las calles de París en el papel protagonista. No sabía que Marta había estudiado periodismo, ni tampoco que fuera una actriz tan divertida en las distancias cortas. Brindamos con otro actor, el guapo Alain Hernández, que se come a Mario Casas en algunas escenas. Pero, como es generoso, se quita mérito. Este tipo promete en la gran pantalla. Lo digo como vidente, no como periodista.

Con Manel Fuentes estuvimos recordando los tiempos de Crónicas Marcianas en los que yo esperaba a que acabaran para hacer mi telediario. Qué jóvenes y qué cambiados estamos, Manel. Nos reímos de las pintas de aquellos años y de las osadías. Es de los que se alegran por los éxitos ajenos. Aunque las risas vinieron con Moncho Borrajo, cuando subió al escenario convirtió la gala en un espectáculo. Recogió su premio a toda una vida (“no crean que me voy a morir, me queda cuerda”, avisó) y se montó un breve show con el que nos reímos todos. “Es lo que esperan de mi, soy un cómico”, dijo. Y tiene razón. Siempre hacemos lo que esperan de nosotros.

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