Corte y confección

Vivir a costa de Isabel Pantoja

Isabel Pantoja

20 de junio de 2015, 08:00

Menuda le han montado a la directora de la cárcel de Alcalá de Guadaíra a cuenta de los presuntos tratos de favor a la reclusa Isabel Pantoja. La guerra interna entre un grupo de funcionarios y la dirección de la prisión está detrás de unas presuntas irregularidades que nunca han existido en la práctica, pero que han dejado un rastro de ruido en torno a la figura de la cantante que por fin había logrado vivir en silencio. Ser famoso suele ser un coñazo porque todo lo que se gana en reconocimiento y en halagos se pierde en libertad e intimidad. Ya sabía la cantante que su paso por la cárcel no sería anónimo y casi lo ha logrado porque las presas que se han prestado a comentar asuntos internos en diferentes programas se han limitado a contar lo que les decían que contaran a cambio de un mínimo peculio. Es fácil colocarse a las puertas de la prisión de Alcalá de Guadaíra y esperar a que salga una interna de permiso o cualquiera de los familiares que van de visita. Personas sin recursos a las que es fácil enredar con un billete delante para que digan lo que otros quieren oír.

En cualquier caso, las presas que dicen haber compartido cárcel con la Pantoja y hasta los funcionarios que quieren fastidiar a sus superiores a cuenta de la cantante, probablemente no son peores que la cantidad de parientes, conocidos y adosados que llevan años sacando al sol las intimidades de la familia Pantoja, empezando por los propios hijos de la cantante: Kiko y Chabelita. Los cruces de lindezas entre los dos hermanos convierten en cándidas palomas a las pobres reclusas que se ganan cien euros contando que la Pantoja fuma.

Kiko, a quien de pequeño llamábamos Paquirrín, es un listo a quien debería darle vergüenza no haber aprovechado las posibilidades que le dio la vida para formarse. No se le conocen estudios, ni oficio, más allá de poner la jeta, porque cara no es, en sus sesiones de Dj discotequero. Eso, sin tener en cuenta su carrera como 'latin lover’, que ya me gustaría saber a mí qué veían en él las tropecientas muchachas con las que ha mantenido relaciones. Vale, algunas solo buscaban un trampolín para la fama, pero aún así hay que tener valor. Kiko Rivera, que igual se enzarza en una polémica con su hermana Chabelita, que con su hermano Fran Rivera, ha contribuido a descomponer la imagen de Isabel Pantoja tanto o más que Julián Muñoz.

Chabelita, quien seguramente es víctima de la mala gestión de su condición de adoptada, también tiene su responsabilidad. No solo porque a los 17 años se creyó la reina del mundo y no encontró mejor modo que rebelarse contra su madre que irse con un niñato del que, encima, se quedó embarazada y fue madre, como se sabe, con solo 18 años. Pero ni la maternidad le ha hecho sentar la cabeza, ayudada por la famosa Dulce, su niñera y ahora la de su hijo, Francisco, Chabelita camina en la misma ruta que su hermano: dinero fácil en programas televisivos. Ahora, se está consumiendo en una isla de Honduras donde se graba 'Supervivientes', en vez de estar cuidando de su hijo y de su madre y sobre todo de ella misma, intentando averiguar qué es lo que quiere ser de mayor.

Isabel Pantoja, de momento, está mejor en la cárcel que asistiendo al espectáculo que ofrece su familia, en el que también participa su sobrina Anabel Pantoja, otra que también ha aprendido que contando cuatro cosas en la tele se gana más que en un mes de trabajo. Todos viven de Isabel Pantoja, eso está claro.

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