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Premios Oscar Alfombra roja Vestidos de las famosas

1 de marzo de 2016, 09:41

Lo mejor de la ceremonia de entrega de los Óscar es el chafardeo de la alfombra roja y los cotilleos de las fiestas que se celebran en Los Ángeles tras la entrega de los premios. Del análisis de los vestidos que lucen las actrices se deduce que en Holywood el mejor negocio es ser estilista de moda y dedicarte a mediar entre las firmas de moda y las artistas de modo que debes cobrar de todas partes sin currártelo mucho. La segunda gran ocupación en la meca del cine debe ser la de psicólogo a donde deben acudir las actrices tras verse en las fotos y descubrir que las han vestido como a una mamarracha.

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Este año, las estilistas, bien untadas por las firmas, han decidido que lo que se llevaba era el escote en pico, pero pico, pico, es decir casi hasta el ombligo y además sujeto con unos tirantes. Como pasa con los bikinis con el sujetador de cortinilla, el escote pico es un atentado a cualquier anatomía, ni tan siquiera para las que tienen el pecho aún en condiciones. Al resto los dos triángulos con vértice en el cuello y base en la cintura sientan como un tiro, ya que chafan cualquier pecho y, más los que ya vienen caídos de casa. Solo Charlize Theron, con un Dior rojo imponente, y gracias a su pasado como modelo más que a su presente como actriz pudo resistir el famoso escote pico, como hace ya algunos años, una joven y turgente Jennifer López se atrevió con un vestido, de estampado tropical, con un escote hasta el ombligo firmado por Versace (el vestido, no lo el ombligo).

Parece mentira que las grandes actrices se dejen engañar de esa manera. Algunas tienen más criterio y, sobre todo más estilo, dentro de la oferta saben lo que les conviene como Julianne Moore que llevó un correcto vestido de Chanel, o Naomi Watts y Cate Blanchet que se decidieron por Armani Privé. Los clásicos nunca fallan aunque la pregunta sería porque algunos diseñadores pasan de vestir un año a todas las actrices y, al siguiente, no visten a ninguna, tipo Elie Saab. Será que un año las firmas que quieren estar en la alfombra roja se gastan un pastón en contratar relaciones públicas que a su vez se trabajan, o directamente compran, a los/las estilistas para que convenzan a las actrices y al año siguiente, son otros los que copan el mercado.

En cualquier caso, parece que las actrices que imponen su gusto, aunque sea discutible, como en el caso de Sofía Vergara, fiel a su imagen de sexy boom, consiguen resaltar por encima de otras que se han dejado engañar, como la ganadora del Óscar Brie Larson, que toda la vida recordará el día que recibió el premio enfundada en un vestidito de Gucci de gasa azul que no se hubiera puesto ni para ir a su fiesta de graduación.También engañaron a Kate Winslet a quien sus estilistas cubrieron con un vestido tornasolado de Ralph Lauren y aconsejaron ir con el pelo suelto, que la pobre parecía recién rescatada del Titanic. La peor de todas, con permiso de Woopi Woldberg, que juega en otra liga, fue Kerry Washington, la protagonista de la serie Scandal, que acudió con un vestido bicolor de Versace que merecía la actuación de los servicios secretos.

La gala, como ya se ha dicho no contó con la presencia de actores, ni actrices españoles pero sí las fiestas posteriores. En una apareció Paz Vega, muy mona con su pelo corto y un vestido verde agua, aunque aún esté por explicar como consigue destacar entre los miles de actores de todas las nacionalidades que viven en Hollywood, y en otra fiesta Antonio Banderas y su novia efigie Nicole Kimpel, vestida como una sirena dorada, que coincidieron con Melanie Griffith que, la pobre, con un vestido negro y una capita de piel, parecía la abuelita de Caperucita.Ese triángulo, sí merece un Óscar.

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