Corte y confección

Vargas Llosa, alicatado hasta el techo

Isabel Preysler Mario Vargas Llosa
Mario Vargas Llosa

20 de agosto de 2015, 08:49

Al escritor peruano Mario Vargas Llosa le espera un septiembre muy agitado. Hasta hace solo unos meses, el mundo literario esperaba con impaciencia la publicación de su nueva novela, titulada “Cinco esquinas” en referencia a un barrio popular de Lima, donde se desarrolla la historia, pero ahora, tras el descubrimiento de su sonado idilio con Isabel Preysler, al premio Nobel le espera una sexta esquina la de la Quinta Avenida con Broadway, donde el próximo 9 de septiembre se inaugurará una mega tienda de la firma de revestimientos cerámicos Porcelanosa. Si alguien pensaba que la exhibición del romance entre Isabel y Mario era únicamente la consecuencia del amor que se profesan, estaba equivocado. La operación de marketing es de las que no tiene precio.

Desde que, a mediados del pasado mes de junio, la pareja salió del armario, con el consecuente cabreo de la aún esposa legal del escritor, su prima Patricia Llosa, sus apariciones se han programado con cuentagotas con vistas a su aparición estelar en Nueva York. La inauguración de la tienda estaba programada desde hace ya muchos meses y la presencia de Isabel, cuyo contrato como imagen de la firma de azulejos le reporta cifras millonarias desde hace ya varias décadas, se revaloriza gracias a la presencia de su novio. Mario Vargas Llosa. El escritor vive ahora según el calendario Preysler, e incluso ha retrasado la fecha de la ceremonia de su investidura como doctor Honoris Causa por una universidad suiza que coincidía con la fiesta en Nueva York.

Porcelanosa no repara en gastos, pero según la propia firma ha  puntualizado, Vargas Llosa acudirá al evento de forma totalmente desinteresada, únicamente por la amistad que le une a la familia propietaria y se supone que por la relación tan beneficiosa para ambos, a nivel publicitario, que le mantiene unido a la reina de corazones y de los azulejos que, como  poco, le ha prometido alicatarlo hasta el techo. Porcelanosa ha invertido 50 millones de euros en la construcción de su tienda en Nueva York que ocupa 2.500 metros cuadrados repartidos en las cinco plantas de un edificio proyectado por Norman Foster. El famoso arquitecto inglés está casado con la española Elena Ochoa, que nunca le agradecerá bastante a Narciso Ibáñez Serrador haberla contratado para presentar, hace ya 25 años, el programa de TVE  “Hablamos de sexo” que la hizo famosa y le permitió alternar en sociedad: primero se casó con el escritor Luis Racionero con quien se fue a Inglaterra para dar clases en la universidad de Cambridge y, de paso, conocer a Foster, viudo y multimillonario que la convirtió en lady Foster. Eso sí es hacer una buena boda y lo demás son tonterías.

Isabel Preysler no ha conseguido, como Elenita Ochoa, conquistar a un caballero que la retire y, casi en edad de jubilación,  tiene que seguir trabajando. Porque no nos engañemos, lo de Porcelanosa a pesar de que le ha permitido, durante años, codearse con actores y hasta con el príncipe de Gales, es un trabajo y ella, hay que reconocerlo, se lo curra.  La prueba es que ha convencido a todo un premio Nobel para que ejerza de hombre anuncio.

Hasta hace solo unos meses, la mayor preocupación de Vargas Llosa era poner la palabra fin a su nueva novela y lograr que una buena promoción le procurara mejores ventas. El escritor era, sin duda, un hombre famoso por sus libros y por sus argumentos sobre la ética y la política pero ahora parece haberle cogido el gusto a otro tipo de popularidad, mas en la onda de otro Nobel, el extinto Camilo José Cela que vendió su prestigio, si algún día lo tuvo, en manos de Marinita Castaño.

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